Dijo Einstein que La vida es como andar en bicicleta. Para mantener el equilibrio debes estar en movimiento.
Yo sé poco sobre el equilibrio, todo cuanto recuerdo de mis últimos años es estar en un continuo vaivén. A veces pienso que todo se fue a la mierda con la muerte de mi padre, hace ya 9 años. A veces pienso que aquel día perdí la capacidad de ser feliz, como si un interruptor se hubiera roto dentro de mí y no hubiera manera de volver a encenderlo. Lo más irónico es que prácticamente todo el mundo cree que soy absolutamente feliz. Qué fácil resulta ocultar algo tan complejo a casi todo el mundo. Quizás la gente no se molesta en averiguar la verdad. Quizás saberlo les haga sentir incómodos. Quizás no les importe. O quizás yo sea una fabulosa actriz. Quién sabe. Qué importa.
En cualquier caso, aunque no llegue a alcanzar ese equilibrio que tanto anhelo, siempre necesito caminar. Para pensar, para desestresarme, para hablar conmigo misma, para tomar decisiones.. Necesito caminar cada día. Lejos de la ciudad. Lejos de todo y todos. Siento que me aleja de los problemas y me acerca a mí misma. Alguien a quien no puedo encontrar en el ajetreo de la cotidianidad.
Mantenerme en movimiento me hace sentir bien. Quién sabe, quizás aún pueda conseguir las piezas para reparar ese interruptor.