Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cosas que todos buscamos en google

Como consecuencia de una serie de hecho concatenados que nos llevan a preguntarnos ¿Cómo he llegado a (pensar/hacer/decir) esto?  esta noche he descubierto que mi fecha de nacimiento pudo haber sido recordada como un fatídico día en la historia de la humanidad.

Mi descubrimiento parte en el momento en que se me ocurre googlear un número que me vino a la mente, en  un auténtico momento tarotista barata, hace un par de días y que, según mi mente asoció al tratarse de uno de cinco cifras que no podía ser una fecha (en plan cuándo voy a morir), seria uno de los premiados en el sorteo del gordo (del presente año y, por qué no, ya puestos, con los 3 millones de euros).

El caso es que el número en cuestión, el 64849, no me ha devuelto ningún resultado que me llamara la atención, no sé, supongo que esperaba una señal. He clicado en una página en la cual introduciendo un número te buscan la administración en la cual lo venden (no he podido considerarlo la señal, ya que al buscar números diferentes me han llevado a la misma web; me he tomado la molestia de comprobarlo, eso sí). Todas me pillan demasiado lejos así que he decidido no invertir tiempo y dinero en hacerme con un número que me vino a la mente mientras escuchaba un opening de Bleach en plena Gran Vía (no sé, esas cosas de premoniciones me pega que vengan más en momentos de concentración, o al menos de una mínima tranquilidad).

No obstante, en uno de esos momentos en plan buscaré mi nombre en google, me ha dado por buscar mi fecha de nacimiento (mi nombre ya lo había buscado hacía mucho, varias veces, también en la sección imágenes, como todos, ¿no?) y cual ha sido mi sorpresa al enterarme de que, por lo visto, el día en que se me ocurrió asomar por primera vez la cabeza (siempre he sido muy inoportuna) a ver qué pasaba por el mundo, un asteroide, el 4581 Asclepius, atravesó el lugar en que la Tierra se encontraba 6 horas antes. Según Wikipedia, el impacto habría generado una explosión equivalente a una bomba atómica de 600 Megatones (las lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki fueron de 0,02).


¿Pasó algo interesante el día de tu nacimiento?

Próximamente: Cosas que todos buscamos en google II

lunes, 28 de noviembre de 2011

Interacción social y jefes que se creen humoristas

Dicen que el ser humano es un ser social por naturaleza, que siente la necesidad de unirse en grupos, de interactuar con sus semejantes. Realmente no creo que pudiera vivir en plan ermitaña, pero es verdad que por lo general no siento una gran necesidad de interacción social, y soy consicente de que eso me hace parecer rarita a ojos de los demás. Y aquí el término rarita abarca desde borde, arrogante o creída hasta profunda, compleja y psicológicamente trastornada. Siempre hay gente (poca) algo más intuitiva que se da cuenta de que soy solitaria y además algo tímida, y de que no solo nunca seré el alma de la fiesta sino que eso no forma parte mi lista de propósitos para año nuevo. Adoro mis momentos de soledad, estar a solas para pensar, para leer, para escribir. Estar a solas. No estar en compañía. Simple y llanamente.

Cuando estoy con gente con la que no tengo confianza (y, salvo excepciones, me cuesta mucho tiempo cogerla) puedo estar largos ratos en silencio, y me pregunto: ¿por qué han de calificarse de incómodos? Este obsequio de la naturaleza está verdaderamente infravalorado en la actualidad. Por otro lado, también se dice que si lo que vas a decir no es más bonito que el silencio no lo digas. Hay gente que habla por hablar, simplemente por rellenar con sonidos de manera continua y desorganizada el espacio-tiempo. En ocasiones hasta me molestan esas conversaciones banales, totalmente insustanciales, realmente absurdas por momentos, y en las cuales has de participar si quieres formar parte del grupo. No hablo de conversaciones para pasar el rato sino de esas  que se notan forzadas por la situación, normalmente iniciadas por personas que hablan tanto a lo largo del día que una conversación más de este tipo no influye en su currículum social. Y también hablo de personas que resultan molestas por sus continuas bromas sin gracia, y de personas que les dan coba para quedar bien quejándose después del catastrófico resultado. 

Soy de las que no ríe una gracia si no ha sido tal, independientemente de la situación y del estatus (léase por ejemplo tu jefe) de la persona que se haya atrevido a contar ese chiste insulso en tu presencia esperando una carcajada que nunca llegará (ni tan siquiera por compasión). En estos casos me sale la vena de maestra: si no quieres que el niño (en este caso niño grande) repita una conducta no la refuerces (comunmente hablando: no le des coba). Cómo erradicar el comportamiento indeseado: Técnica de extinción, consistente en ignorar sistemáticamente la conducta indeseada. Se producirá un incremento de la misma en intensidad y frecuencia en un primer momento (la llamada curva de la extinción... será un tiempecico laaargo y jodío en el cual el sujeto desplegará todo su repertorio, en este caso humorístico, ante ti, frustrándose cada vez un poquito más ante tu indiferencia) pero después descenderá hasta desaparecer por completo. Si esta conducta está muy arraigada será más difícil de erradicar, pero no es imposible con tesón y perseverancia, y si no claudicas ante la curva de la extinción hasta te puede resultar divertido ver cómo se frustra el sujeto hasta darse por vencido ante tus recursos psicológicos.

Una vez más siento que me he ido del tema original, pero bueno, nunca viene mal desestresarse del jefe, libero más endorfinas que tomando un chocolate calentito en pleno invierno tapada hasta los sobacos con mi manta favorita (la que no me hace acumular electricidad estática).

¡Buenas noches! Y recordad: reíd solo cuando os apetezca reír.

martes, 22 de noviembre de 2011

Bandas sonoras que invitan a imaginar

Mi profesora de musicoterapia dijo una vez que era incapaz de ver imágenes cuando escuchaba música. Realmente me impactaron sus palabras ya que para mí ha sido algo tan natural desde que tengo uso de razón que jamás pensé que alguien no pudiera hacerlo. Incluso sin pretenderlo vienen a mi mente imágenes, escenas e incluso  historias. Cuando escribo, a menudo lo hago inspirada por canciones, y cuando escribo una escena siempre escucho de fondo música que me inspire para esa situación determinada. Incluso cuando leo mangas voy cambiando de canción para enfatizar cada momento. Para mí, la música y las historias siempre van de la mano, no puedo imaginar disfrutarlas por separado del modo tan especial en que lo hago uniéndolas.

Dejo aquí unas cuantas bandas sonoras que me inspiran para crear con mucha frecuencia. Más adelante iré poniendo por escrito algunas de las que me han inspirado hasta el momento cada una de ellas, ya que la mayoría tan solo existen en mi imaginación por ahora.


Soundscape to ardor. De Bleach.


Lost my pieces. De Toradora.


Passing time. De Los Hombres de Paco.


Bird's poem. De Air.


 I say yes. De Zero no tsukaima.


Lost wings. De Tsubasa resrvoir chronicle.


Always be with me in mind. De Bleach.


Balance of power. De Los hombres de Paco.

martes, 15 de noviembre de 2011

Una serie de vergonzosas casualidades

A veces tienen lugar una serie de acciones inocentes de forma aislada pero con un gran poder de destrucción (de la imagen pública en este caso) de manera conjunta (algo así como cuando los lemmings trabajan unidos).
Adoro a estos diablillos, aun cuando quedan enredados en una minúscula porción de tierra que ni unas gafas de culo de botella pueden percibir, o cuando gastan el último pico hacia el lado equivocado, y debes suicidarlos irremediablemente.

Pero bueno, que me desvío del tema. Pongámonos en situación. Semana Santa del 2011, mediodía del último día en que abren los supermercados. Mi hermana y yo redactamos a lo largo de la comida una lista de compra para mi madre, simplemente citamos los artículos en cuestión, como quien canta estrofas al azar con la misma melodía creyendo que forman una misma canción, y ésta los va apuntando, a intervalos quizás de unos 2 minutos. Entre uno y otro la mente ha seguido su misterioso y fascinante discurrir cotidiano sin reparar en que el azar iba a jugarle en breve una mala pasada a su portadora.

Semana Santa del 2011, tarde-noche del último día en que abren los supermercados. Mi madre y yo hacemos fila en la caja del Mercadona. Es hora punta, el lugar está abarrotado de gente con carros repletos de productos. Afortunadamente nuestra lista es escueta y hemos hecho rápido. Ya estamos llegando a caja. Hay hueco en la cinta y yo, sin dudar, cual hija ejemplar que intenta hacer méritos para tener contenta unos minutos más a su madre borderline, levanto la cesta y comienzo a colocar los productos. Llegados a este punto, diré que lo que no hago jamás en mi cuarto o en mi agenda es un ritual en mi compra. El orden es un must en mi cesta, de tal modo que, siguiendo mi patrón obsesivo-compulsivo para evitar una crisis de ansiedad innecesaria, coloco los objetos dispuestos como lo haría un finalista en el grand master de tetris y me retiro a esperar a que a mi obra de arte moderno le llegue su turno de ser contemplada con admiración. 


En cuanto veo la escena en perspectiva me alejo de inmediato de su zona de influencia, dejando a mi madre sola a merced del qué dirán (soy una horrible horrible persona). No quiero que nadie me relacione con ese conjunto de productos ridículamente ordenados que prometen un apoteósico y escatológico plan para Semana Santa. Una infusión llamada Evacuax, toallitas, papel higiénico, yogures con cereales, una caja de all bran  y un sobre de sopa (supongo que para cuando la tormenta haya pasado).

En ningún momento consideré la visión global a medida que los buscaba uno a uno por la tiena. En realidad ningún producto iba a ser combinado o utilizado conjuntamente con sus compañeros de cinta, pero la escena global era cuanto menos sospechosa y vergonzante.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Fracaso vital

Así definiría mi existencia en esta etapa de mi vida. Siempre he sido una soñadora, siempre pensé que alcanzaría mis sueños, fueran cuales fueran en cada momento. Realmente no sabría decir en qué momento inconscientemente acepté que eso no sucedería jamás. Supongo que mi mente pensó que sería doloroso darme esa noticia he renunciado a soñar. Nunca pensé sobre ello, simplemente lo supe en mi interior, y no volví a pensar que mis sueños se harían realidad.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Jefes incompetentes

Tres horas y media de trabajo en una tarde pueden no parecer demasiadas; cualquiera diría que me quejo de vicio, que en tan poco tiempo uno no puede estresarse hasta el punto de idear variadas e innovadoras formas de matar lenta y dolorosamente con accesorios de cocina a un superior, formas dignas de aparecer en la próxima de SAW. Pero cuando oyes a tu jefe bromear sobre el mismo asunto sin gracia cincuenta veces, contar chistes sobre hamsters y preguntar una y otra vez a las mujeres de la plantilla que superan con creces la mayoría de edad si les parece atractivo Justin Bieber, no puedes sino desesperarte. Todo esto mientras intentas sin éxito desconectar de cualquier elemento ajeno a tu persona y tarea y de tu TOC-encargada, que invade sin pudor tu espacio de trabajo para hacerlo a su gusto y manía (entiendase por esto apilar objetos que estás utilizando o utilizarás en breve, y por tanto inutilizándolos, en montones que formen ángulos de 90 grados entre sí y con el resto de elementos colindantes).


Pues bien, después de imaginarme gritando a mi jefe un solemne          ¡¡DIMITO!! 
seguido por lo bajini de una serie inconexa de crueles aunque merecidos adjetivos calificativos a medida que abandonaba con paso decidido el local entre ahogados murmullos y tímidos aplausos, he deducido que necesitaba hablar con alguien del tema. Hastiada de llegar a casa y que nadie comprenda mi irritante situación laboral me he decidido por confiarle al  todopoderoso google mi problema, y la búsqueda que mejor resumía éste era jefe incompetente (bueno, vale, admito haber introducido lo términos jefe y estúpido de manera conjunta previamente...). Me han sorprendido gratamente sus  Aproximadamente 642.000 resultados. No estoy sola.

 
Básicamente he sacado en claro una serie de acciones por parte de un jefe incompetente que lo identifican y definen como tal:

 - No conoce los trabajos que se realizan por parte de sus subordinados y a menudo les exige demasiado en un tiempo imposible.
- No acepta alternativas a su modo de trabajar y exhibe su poder (los típicos porque lo digo yo).
- Compara a sus empleados, generando rivalidades y mal ambiente.
- Es caótico, no comunica adecuadamente los objetivos a lograr por parte de sus empleados.
- Se escaquea de las funciones propias de su puesto.

La frase que más me ha llamado la atención:
Un jefe incompetente es la principal causa de estrés.
Cuantísima razón.

Creo que el rendimiento de una persona bajo una presión excesiva es mucho menor, yo misma he comprobado cómo a causa de los gritos y malas formas por parte de mis superiores los ingredientes se negaban a abandonar mis torpes e impacientados dedos a pesar de mis espasmódicas sacudidas y cómo reptaban juguetones y escurridizos cual lagartijas, contradiciendo las leyes de la física, por el dorso de mi mano, ante la atenta (y sospecho iracunda) mirada de mi jefe.

Para acabar dejo el enlace a una web que he encontrado con mi primera búsqueda de jefe estúpido y que trata el manejo de la ira en el trabajo, aportando una serie de situaciones en las que podemos sentirla, y nos da unas pautas para aprender a sobrellevarla.


Trabajadores asqueados del mundo, no estáis solos.

Buenas noches.

jueves, 10 de noviembre de 2011

_______________Tu amor____________

Me desperté y allí estabas
a mi lado en la noche.
Me tocaste y calmaste mi miedo
volviendo luz la oscuridad.

Me desperté y te ví allí
a mi lado como antes.
Mi corazón saltó para encontrarte cerca
para sentirte cerca una vez más,
para sentir tu amor una vez más.

Tu fuerza me ha hecho fuerte
aunque la vida nos destrozó,
y ahora cuando la noche parece larga
tu amor brilla en mi corazón,
tu amor brilla en mi corazón.

Canción: Your Love de Dulce Pontes y Ennio Morricone

Somewhere over the rainbow

Simplemente hermosa. Cuando suena en el trabajo, como cada noche (mil gracias cadena cien), mi mente escapa por unos minutos de esas cuatro paredes.

martes, 8 de noviembre de 2011

La mujer del viajero en el tiempo

No he podido resistir la tentación de comenzar esta entrada con esta preciosa versión coreana del poster de la película La mujer del viajero en el tiempo ("traducida" al español como Más allá del tiempo) en tamaño extra grande.

Basándome en mi experiencia, las películas están a años luz de los libros en los que se basan, y este caso, y pese a adorar la película (y este precioso póster) no es una excepción.

Ví por primera vez la película hará algo más de un año, cuando salió en dvd y a pesar de haberle seguido la pista desde antes de su estreno en cines (es lo malo de no compartir gustos cinematográficos con tus compis de cine). 

Fue del tipo de película que me deja tocada durante días, a la altura de mi ya clásica "depresión post-titanic". Uno de los defectos que peor llevo es mi gran sensibilidad , soy de lagrimilla fácil vamos (Por Dios, si hasta he llegado a llorar con el diario de Patricia...), y odio llorar en frente de otras personas, hasta el punto de abrir los ojos in extremis evitando parpadear para no dejar fluir el llanto. Esto no siempre me ha servido para ocultar mi situación límite, ya que llega un punto en que comienzo a salivar (de manera audible, en plan perro de Pavlov) y empiezan a temblarme los papos (comunmente se diría que hago pucheros) y se me hace imposible articular palabras inteligibles en frases coherentes.


En este caso se sumaba a una gran historia de amor (para mí lo de "gran" lleva implícito la existencia de un drama) una increíble banda sonora (no es por justificarme, pero mucha culpa de mis llantinas con el diario de Patricia eran por los acordes de piano de fondo, que lo sepáis) con lo cual el malestar general posterior al visionado era de esperar y no me pilló desprevenida (me aferré a los clinex desde el minuto cero hasta dos días después).


Os cuento muy brevemente de qué va la historia enrevesándola un poco (las edades son aproximadas) para que os deje con ganas de más jeje: Con 30 años, Henry acaba de conocer a Clare, una mujer de veintitantos, pero ésta le conoce desde los 6 años, cuando él, un hombre cuarentón, se apareció en el prado cercano a su casa, completamente desnudo. Empieza a sonar muy heavy (¿Un hombre de 40 desnudo frente a una niña de 6 en un prado solitario?) y parece el típico problema de ¿Al cabo de cuántos años será la edad del padre tres veces mayor que la edad del hijo? así que a continuación una sinopsis decente:

Clare (Rachel McAdams) ha estado siempre enamorada de Henry (Eric Bana), un bibliotecario de Chicago. Está convencida de que están destinados a vivir juntos, aunque no sepa cuándo tendrán que volver a separarse: Henry es un viajero del tiempo, con una rara anomalía genética que lo condena a vivir su vida en una escala de tiempo cambiante, avanzando y retrocediendo a través de los años sin ningún control. A pesar de que los viajes de Henry son tan imprevisibles que Clare nunca sabe cuándo volverán a verse, intenta desesperadamente adaptarse a esa vida, pues lo que sí sabe es que no podría vivir sin Henry. (FILMAFFINITY)


Realmente es una historia de amor diferente a cualquier otra que haya visto, y Eric Bana es también un gran aliciente. Además, me gusta la pareja que hacen él y Rachel MCAdams en pantalla, me parece muy tierna y creíble. Meses después descubrí que mi querido Brad Pitt fue uno de los productores de la película (qué cuco él).

Y hablando ahora del libro... corrí a comprármelo (literalmente, el ticket detalla la venta a las 20h50) en cuanto busqué información de la peli en internet (al día siguiente de verla) y descubrí que estaba basado en una novela, de Audrey Niffenegger. Pues bien, el enganche fue instantáneo y devoré sus 598 hojas en cosa de 3 días, entre viajes en autobús, clases, descansos de clases, noches en vela... Cuando me duele terminar un libro es que realmente me ha encantado, y este me dolió en el alma. Habiendo visto previamente la película, la novela me aportó un sinfín de momentos que en ésta faltaban y que convirtieron una historia que ya me había gustado en una historia perfecta (me gustó recibir un final diferente al esperado tras haber visto la peli). Los personajes están muy bien definidos y nos dan momentos muy divertidos y tiernos que te hacen quererlos cada vez más (tengo varios momentos con marcapáginas para releer cuando tengo mono). 

Para mí fue una lectura realmente inolvidable que recomiendo encarecidamente a todo aquel que adore las buenas historias de amor.



Inconfesables e incomprendidos



Supongo que todos tenemos asuntos de los cuales no nos sentimos precisamente orgullosos; pensamientos o acciones que sólo la peor de las torturas medievales nos haría confesar. En ocasiones mi mente se ve inmersa en pensamientos ejecutados a modo de flashback superpuesto a la realidad que de haber acometido me habrían convertido en un siniestro ejemplo de lo que una trastornada mente humana es capaz (soporto mucho estrés en el trabajo, diría en mi defensa). En el otro extremo de mis pensamientos inconfesables se encontrarían aquellos calificados para mayores de 18 años y que chocarían en sociedad con mi apariencia de joven pura e inocente (en este terreno he madurado tardíamente y tengo inquietudes propias de la quincena, lo admito). 

En cuanto a acciones, podría incluir algunos de mis hobbies en esta categoría de inconfesables; hacer puzles de doce a tres de la madrugada escuchando a la vidente de turno en Veo7 es un buen ejemplo de ellos (no es una peli de los hermanos Wayans pero he de admitir que en ocasiones me parto con ella y sé que algún día acabaré colgando en youtube sus momentos estelares, en una cuenta no asociada a mi verdadera dirección de e-mail).

Pues bien, además de mis hobbies inconfesables me quedan los que, tras una larga reflexión, he calificado como incomprendidos, algunos de los cuales relato a continuación:

   Cine coreano: Me aficioné a él durante mi horrible período de prácticas (me equivoqué de carrera; maldigo y maldeciré por siempre al orientador del instituto); al llegar la noche sentía la madrugada, y por ende el comienzo de una nueva jornada de prácticas, demasiado cerca, y sabía que en cuanto cerrara los ojos me despertaría en ella, por lo que mantenerme despierta el máximo tiempo posible para alterar mi percepción del tiempo era mi mayor prioridad (es una locura, lo sé, el tiempo transcurrido era el mismo, pero si lo pensáis tiene su lógica). La primera peli que vi, y de la cual me enamoré fue “A moment to remember” y a partir de ahí me fui metiendo de lleno en este cine.


Música indie y bandas sonoras: Supongo que no es algo tan extraño, aunque a la gente sí parece chocarle que a una chica de mi edad no le vaya el rock, el heavy ni las canciones de los 40 principales sino Ingrid Michaelson o Alexandre Desplat.

 



Continuará próximamente...