Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

martes, 5 de junio de 2012

Malditas hormonas

¡Dejadme en paz de una vez! No dejaré que toméis las riendas de mis sueños cada noche. ¡Jamás!

Pase lo del culebrón venezolano que me montasteis con aquel ex compañero de instituto hace unos días, puedo tolerar la vergüenza que supone, sobretodo por pensar que se trataba de un tipo de sueño aislado producido por algún cortocircuito sin importancia, pero lo de preparar el escenario para otro numerito con alguien del trabajo esta pasada noche es más que suficiente. Ni aunque me lo vistáis con traje y chaleco en plan ejecutivo y lo hagáis parecer atractivo. Por ahí no paso estúpidas hormonas atrasadas. Vuestro tiempo de aparecer pasó. Llegáis unos ocho años tarde. Así que largáos, no os necesito. ¡Marcháos y dejadme dormir sin miedo a despertar avergonzada!


lunes, 4 de junio de 2012

Lo más lejos posible

Mi madre tiene algún trastorno de la personalidad. No estoy segura de saber cual, pero sé que lo tiene. A simple vista parece ser bipolar, y a menudo también histriónica. Vaya cóctel.
El caso es que es imposible convivir con ella. Cuanto más cercana eres a ella más tóxica es. Y siendo su hija y estando obligada por circunstancias económicas a convivir con ella y por circunstancias de la vida además sola, os podéis imaginar con quien la toma. 

No sé por qué los seres humanos nos empeñamos en permanecer unidos a la familia una vez que somos autónomos. Supongo que deben existir familias a las cuales uno esté unido porque quiera y no porque no le quede más remedio. Familias a las que dé gusto pertenecer. Madres que cuiden de sus hijos y no al contrario. Madres que quieran lo mejor para sus hijos y no joderles la vida. Madres que se comporten como madres. Hermanas que se interesen y no te dejen sola con el marrón. Tíos que te echen una mano y no solo miren para otro lado.

Si pudiera me iría de aquí, lo más lejos posible, y no volvería jamás a saber de mí.