Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

sábado, 7 de julio de 2012

Melancolía nocturna

Siempre he tenido mis momentos melancólicos, y aunque por lo general mi estado de ánimo es en apariencia bastante alegre, creo que podría decir que soy una persona melancólica por naturaleza. 

Melancolía nocturna. 

Eso es lo que padezco.
 Y es que las noches me encantan y entristecen por igual. No se si estará causado por alguna especie de trauma o por qué, pero muchas noches no puedo soportar la soledad. Estar en mi cuarto, con la única compañía de mi perra, profundamente dormida, y mis pensamientos. Y son estos los que me atormentan y me impiden dormir. Son muchos y variados, pero cada uno de ellos tiene sus motivos para mantenerme despierta. A veces ni siquiera necesitan estar ahi de forma manifiesta, simplemente pululan por mi interior y me inquietan, de tal manera que me es imposible dormir. 

Son las 4:19 en mi reloj. No sé qué hago despierta todavía. No sé qué he hecho hasta este momento. Nada útil, desde luego. Pero no he podido dormir.

Si alguien conoce un remedio eficaz contra este mal que me acaece que me lo haga saber.

martes, 5 de junio de 2012

Malditas hormonas

¡Dejadme en paz de una vez! No dejaré que toméis las riendas de mis sueños cada noche. ¡Jamás!

Pase lo del culebrón venezolano que me montasteis con aquel ex compañero de instituto hace unos días, puedo tolerar la vergüenza que supone, sobretodo por pensar que se trataba de un tipo de sueño aislado producido por algún cortocircuito sin importancia, pero lo de preparar el escenario para otro numerito con alguien del trabajo esta pasada noche es más que suficiente. Ni aunque me lo vistáis con traje y chaleco en plan ejecutivo y lo hagáis parecer atractivo. Por ahí no paso estúpidas hormonas atrasadas. Vuestro tiempo de aparecer pasó. Llegáis unos ocho años tarde. Así que largáos, no os necesito. ¡Marcháos y dejadme dormir sin miedo a despertar avergonzada!


lunes, 4 de junio de 2012

Lo más lejos posible

Mi madre tiene algún trastorno de la personalidad. No estoy segura de saber cual, pero sé que lo tiene. A simple vista parece ser bipolar, y a menudo también histriónica. Vaya cóctel.
El caso es que es imposible convivir con ella. Cuanto más cercana eres a ella más tóxica es. Y siendo su hija y estando obligada por circunstancias económicas a convivir con ella y por circunstancias de la vida además sola, os podéis imaginar con quien la toma. 

No sé por qué los seres humanos nos empeñamos en permanecer unidos a la familia una vez que somos autónomos. Supongo que deben existir familias a las cuales uno esté unido porque quiera y no porque no le quede más remedio. Familias a las que dé gusto pertenecer. Madres que cuiden de sus hijos y no al contrario. Madres que quieran lo mejor para sus hijos y no joderles la vida. Madres que se comporten como madres. Hermanas que se interesen y no te dejen sola con el marrón. Tíos que te echen una mano y no solo miren para otro lado.

Si pudiera me iría de aquí, lo más lejos posible, y no volvería jamás a saber de mí.

jueves, 31 de mayo de 2012

Gestos peculiares

Todos tenemos gestos que nos caracterizan. Algunos gestos son irritantes, otros son encantadores, y otros son... diferentes.
Yo pongo los ojos en blanco al reír.
Y me he enterado este año.

¿Algún tic nervioso cuando hablo? ¿Alguna rareza más? ¿Algo más que deba saber Haku?

Atraigo a los pirados

Tampoco es que yo esté muy cuerda, lo admito. No soy como socialmente se espera que sea. Soy escandalosa, nulamente femenina, poco dada al contacto físico y emocional, metepatas sin remedio... y un largo y triste etcétera.

No obstante, y a pesar de ello, parezco atraer a gente aún peor. Gente con un mayor número y variedad de rarezas. Gente siniestra que parece sentirse a gusto en mi compañía, siendo yo el centro absoluto de sus trastornos.

El primer rarito que recuerdo es aquel que, estando yo de viaje de estudios en un parque de atracciones, encontrándome en la cola de una atracción, comenzó a arrimárseme lascivamente por detrás. Tuve que darle unos cuantos codazos hasta que conseguí que retrocediera lo suficiente. Pero lo más raro fue que se me sentó al lado en la atracción, y cuando el de seguridad preguntó con quién iba él dijo que conmigo. No sé a santo de qué el de seguridad lo pregunto, era demasiado joven e inocente, supongo que un tio gordo y asqueroso entre niñas desentona lo suficiente como para hacerse y hacer preguntas. El caso es que después de la atracción el tio siguió caminando a mi lado hasta que me chivé a mi profe. Y ahí termina todo. Es mi único recuerdo de aquel viaje. Es verdad que los malos momentos se quedan grabados...

Después vinieron los hombres que se masturbaban en mi presencia en el parque. Era un parque de extrarradio de una población pequeña con muchos parques. ¿Es que cada parque tiene su exhibicionista o era casualidad? No lo sabré nunca. Aunque lo peor fue aquel coche patrulla que se detuvo delante de mí, en aquel parque (ese por el que aún paso todos los días), y me preguntó qué estaba haciendo aquel hombre que había estado merodeando. No se conformaban con "tocarse", querían la dichosa expresión. Aquello me enseñó a deconfiar de la figura de la ley.

También me han seguido varios tíos por la calle. Uno vestido de cazador. El típico psicópata de película que aún vive con su madre y es virgen, calvo, gordo y desgraciado, al que la vida no ha tratado bien. En algún momento, mientras deambulaba por calles que no me llevaban a casa para perderle sin darle información sobre dónde vivía, pensé que iba a sacar un rifle y a dispararme para acto seguido suicidarse o acercarse y dejar un naipe sobre mi cadáver. 

También, estando en la biblioteca, un chico se puso a hacerme fotos con el movil. Es que ni cogió una revista para disimular. Ahí, sin más. Y una vez me sacarón fotos desde un coche. Y no soy Claudia Schiffer, osea que por belleza no era.
Ah, y una vez dijeron delante de mi hermana, pensando que era yo, "esa es la chica que le gusta a fulanito", siendo fulanito también bastante siniestro y no habiendo mostrado nunca síntomas de ello en mi presencia. Es más, haciendo años que fulanito y una servidora no estaban en el mismo recinto.

Después está el caso de una compañera de la universidad, la cual, estando yo con mis amigas, solo me hablaba a mí. Única y exclusivamente. Sus ojos sólo me miraban a mí. Ignoraba por completo a las demás. Ignoraba todo lo que decían. Su completa existencia, la ignoraba. Y tenía pensado de entre sus amigos con cuál de ellos hacía mejor pareja y los motivos detallados. En realidad no parecía importarle con quién, siempre y cuando fuera con alguno de ellos. Y lo fuera YA. Me recordó a cuando en mi pueblo había una perra a punto de tener cachorros y ya estaban adjudicados a los vecinos. Como si me tuviera ya apalabrada. Una vez hasta se enfadó sin hablarme durante un par de semanas por hablar con mis amigas en su presencia y no prestarle toda la atención que parecía pensar merecer. Muy raro todo. 

 Y por último está la extraña obsesión de un tío con mi pelo. Hasta el punto de girarse para ver mi coleta moverse al andar. ¿Cómo puede gustarle a un hombre tanto una cabellera? ¿Será un fetiche? Solo sé que no pienso dejar que obtenga un solo pelo de ella. A saber para qué lo quiere. Me lo imagino desde colocándoselo a un muñeco de trapo hasta cosas desagradables en las que no quiero entrar pasando por llevar un mechoncito en el bolsillo allá donde vaya, atribuyéndole cualidades de amuleto.
En este sentido, Haku me recuerda que otro tío, el típico salido cargado de chistes y bromas sexuales, acarició mi pelo en plan lira mientras decía "qué bonito!". Y hoy, estando en la pelu con Haku, he recordado que en un viaje interurbano en autobús mi compañera de asiento, peluquera, quería que fuera modelo de fotos de peinados.

Supongo que cierta dosis de locura en la vida es divertido, de hecho si no me pasaran tantas cosas raras mi vida sería un muermo, pero todo tiene un límite, y creo que lo he rebasado.¿Por qué esta elevada concentración de pirados a mi alrededor?

jueves, 17 de mayo de 2012

Bomberos y animales

Me he desvelado intentando cazar a una mosca que no dejaba de rondarme y mientras esperaba a que se parara en algún lugar lo suficientemente irrompible como para darle un zapatillazo he encendido el ordenador, y sin saber exacatamente cómo he llegado a esta foto de un bombero dando oxígeno a un gatito.  Así que me he puesto manos a la obra y he encontrado unas cuantas más. ¿No son una monada? Me alegra saber que también arriesgan sus vidas por ellos. Al fin y al cabo, también se lo merecen. Aunque muchos de nosotros no piensen así.
 

martes, 15 de mayo de 2012

Yo nunca quise ser una princesa

No soñaba con zapatos de cristal, príncipes azules, caballos blancos y vestidos pomposos. Yo siempre quise ser una aventurera.  Recorrer bosques tenebrosos, cruzar puentes inestables, reptar por los conductos de ventilación, encontrar pistas, correr, saltar, caerme, levantarme. 
Recuerdo pasarme la infancia simulando estar en parque jurásico (no sé por qué motivo tenía una fijación con esa película). Saltar de un sofá a otro, rodar por el suelo, meterme por debajo de la mesa, contener la respiración mientras se inundaba el conducto, caer redonda tras un disparo, huir de los velocirraptores, sobrevivir a una avalancha, espiar a los malos para robarles información valiosa...

De este entusiasmo mío por la aventura que mi película favorita desde pequeña haya sido Mulan.

Y dentro de esta fabulosa película hay 3 escenas que nunca olvidaré.


La primera es la escena en la que Mulan decide acudir a la guerra en lugar de su padre, para salvarle y para demostrar a los demás, y a sí misma, que es capaz de hacer cosas grandes.



La segunda es aquella en que Mulan se entrena con los demás soldados, y, aunque todo parece salirle mal, finalmente no se rinde.



Y la tercera es la escena en que, tras salvar al emperador, todo el pueblo se arrodilla ante ella.

 


Disney ya no hace películas como las de mi época.

lunes, 14 de mayo de 2012

Un lugar y un momento

Siempre me ha gustado mirar el cielo. Nunca hay dos iguales, y cada uno tiene su encanto particular. Una nube con forma peculiar, una mezcla de colores, un azul despejado, una oscuridad plagada de estrellas... 

En este caso, la parte inferior del horizonte era un gran nube blanca y espesa tras la cual se ocultaba el sol dejando tras de sí todos esos colores. Era un atardecer del mes de Marzo, y yo estaba en mi lugar preferido para pensar y para respirar acompañada de mi perra. Unos pocos minutos antes estaba en mi habitación y simplemente me dije "voy a ir a ver atardecer". Cada día me parezco más rara. Creo que es aún más extravagante que ir a caminar bajo la lluvia.

La baja calidad es culpa de mi móvil, que sólo fue concebido para llamar. Ojalá hubiera podido captar la belleza del momento en una mayor resolución.

lunes, 7 de mayo de 2012

Soy un cliché

A veces me siento la prota de una película, aunque de una con una trama poco elaborada merecedora de un espacio en antena 3 en horario de tarde; nada de aventura, nada de historias de amor apasionantes (ni no apasionantes), nada de sexo, nada de nada... Si Haku tuviera que crear una categoría para mi película sería algo parecido a "tedio".

No obstante, lo que sí hay en esta aburrida película que es mi vida son clichés del cine. He llegado a pensar que mi coche podría explotar en más de una ocasión. Acerté el password del wifi del hospital al primer intento. Abrí la puerta de mi casa con una radiografía. Tras no encontrar la llave adecuada y tras caérseme el manojo, abrí y cerré la puerta del portal justo antes de que el perro que me perseguía para morderme lo consiguiera. Éste se empotró contra ella. Gracias a mis puntos en un partido de baloncesto ganó mi equipo y todo el polideportivo me aplaudió, a cámara lenta. Hoy me he asustado cuando mi sombra me ha adelantado de imprevisto pensando que era un malo. 

Pero quizá lo más típico entre lo típico que he hecho ha sido caminar bajo la lluvia llevando un paraguas en la mochila. Y lo recomiendo; hoy he resuelto varios enigmas de mi vida haciéndolo.


domingo, 6 de mayo de 2012

Eran todos idiotas

Lo eran. Y me ponían mala. 
Esta noche he intentado luchar contra la ineptitud, la ineficacia y la tontería en general de mis superiores. De ellos y de muchos de mis compañeros.
Pero estaba destinada a perder; eran mayoría abrumadora.

Cuando tu jefe se pone en medio de tu lugar de trabajo a empujones, cuando tu encargada te manda hacer cosas que deberían estar hechas desde el día anterior, o te ordena cosas que ya están hechas,  cuando no te comunica qué es lo que va a necesitar sino que espera a no tenerlo para quejarse, cuando los clientes conocen ofertas que a tí no te han comunicado,cuando te ponen a trabajar con el compañero más lento pero más pelota y por tanto quien se libra de broncas y encima tiene el valor de darte consejos sobre cómo hacer un trabajo que no sabe hacer, cuando tu compañera anterior al pelota lento va de diva y quiere que hagas la parte más engorrosa de tu trabajo y del suyo, cuando tu compañero vago y maleducado te chilla dos veces la misma cosa, cuando estás sudada, cansada y con un oído taponado y lleno de mocos, cuando al salir de ese infierno una compañera que no te cae bien y el idiota de tu jefe se te acoplan... en ese momento, sabes que eres gafe y que tu vida es una mierda.

No sé cómo no han hundido la empresa, porque son todos idiotas. Todos.

Instantes eternos


Soy una compañera de viaje cansina. Cada dos por tres me detengo a fotografiar algo, algo que los demás no suelen apreciar. Sí, a veces fotografío incluso hojas, pero cada momento que fotografío tiene algo de especial. Simplemente veo algo y siento la necesidad de capturar ese instante para siempre. De hacerlo eterno. Eso me pasó con este gato, que observaba a los visitantes de unos puestos de libros antiguos en Madrid.

sábado, 5 de mayo de 2012

diminutivos

Siempre me he preguntado por qué la gente tiende a llamarme con diminutivos, acabando mi nombre en i, en ita, en is, en in y en todo lo que se les ocurra en el momento. Y yo que pensaba que mi nombre apenas tenía posibilidades en ese aspecto... 

El caso es que desde profesores de colegio, instituto, universidad, compañeras de clase y de trabajo hasta mis jefes lo han hecho... Y no creo que todos ellos me tengan el suficiente cariño como para que ese sea el motivo. Así pues ¿Qué sucede? No creo que inspire ternura o que parezca débil, o el tipo de persona a la que le gustan ese tipo de confianzas con cualquiera, ni soy pequeña (más bien todo lo contrario) ni yo lo hago con los demás, ni ellos lo hacen con todo el mundo...

Eres mi única amiga

Ah, por cierto, es mi única amiga. Esas fueron las palabras de mi amiga Haku en uno de sus más crudos posts de desahogo. Realmente me hicieron reír, y ahora se han convertido en una coña recurrente en nuestras conversaciones. Seguidas por un "ah, por cierto, la odio" referido a alguna compañera de trabajo.

No, no somos demasiado dadas a las amistades. No comprendo cómo ni cuándo una persona empieza a considerar a otra su amiga. En mi caso tengo dos personas a las que considero amigas. Haku, la increible, la inigualable, y una compañera de la uni (una de sesenta que éramos, veamos qué porcentaje es eso... 1,6 periodo. Trabo amistad con menos del 2% de las personas con las que entro en contacto). Por lo demás, tengo conocidos, ex compañeras de clase (ahora incluidas en la categoría de conocidos, junto a vecinos y gente que saludo porque en su día saludé sin conocer y ninguno de los dos ha dejado de hacerlo) y compañeros de trabajo (catalogados en los que me caen mal, los que tolero y los que me caen bien). Pero no amigos. No más.

He de admitir que soy bastante cerrada y que en ocasiones tengo la sensación de caer bien o mal, sin término medio (indiferente sería, supongo). Creo que hay gente que se toma mi timidez como bordería y gente que se lo toma como lo que es y llega a conocerme un poco si quiere. Y hoy me he enterado (qmh! Haku) de que mi sarcasmo pasa inadvertido. Cuando bromeo soy bastante capaz de permanecer seria, eso unido a que ciertas personas no me esperan bromeando (sí, para algunos soy una especie de ogro del mal humor y la seriedad), da lugar a situaciones del tipo "se lo ha creido de verdad". Toda la vida gastando bromas completamente seria para enterarme hoy de que la gente no las pilla. Cuántos chistes buenos pasaron desapercibidos... Y por cierto, también hace relativamente poco me enteré de que camino demasiado rápido. En serio, que alguien por favor me explique este tipo de cosas a tiempo. Cuánta gente dejada atrás sin motivo...

Inciso, no sé por qué he puesto en mi lista de reproducción una canción de navidad de Michael Bublé. Y no sé cómo quitarla sin eliminar la lista entera.

De todos modos, mis habilidades sociales tampoco es que estén muy desarrolladas, si es que existen. No me entero de este tipo de cosas. En mis años adolescentes, recuerdo que el chico con el que me sentaba en clase por razones de apellido (para mí considerado como tal, "chico con el que me siento en clase por razones de apellido") me envió un sms un día, después de, por lo visto, haberle animado, diciéndome que era "una de sus mejores amigas, por no decir la mejor". Mi reacción: shock. Shock total. Shock absoluto. Y ni qué decir cuando una amiga de aquel entonces me dijo "le gustas". O cuando él me dijo más adelante "me gustas". Mi reacción: mirarles mal y después mirar para otro lado. Resultados: mi amiga comenzó a decírmelo a menudo para fastidiarme. El chico no volvió a mencionar lo sucedido. Al menos funcionó en un 50% (50% de corazones rotos...). 

Por lo visto no comprendo los sentimientos ajenos, y cuando me los explican, unica forma al parecer de que los entienda,  entro en shock. No es que sea una psicópata ni nada por el estilo, nada más lejos de la realidad. Simplemente, supongo que creo que a las demas personas les cuesta tanto tener en estima a los demás como a mí. Y en realidad, por lo visto, la gente no tiene el listón tan alto a la hora de llamar a alguien amigo.
Sinceramente, creo que soy demasiado independiente como para tener más amistades. Aparte de que no he encontrado a nadie con quien sienta la necesidad de intimar hasta el punto de la amistad. Me gustan las cosas como están. Una super amiga que me comprende con la que quedar  casi a diario y compartirlo todo. Una buena amiga con la que quedar no demasiado a menudo pero mantener el contacto y al quedar sentir que no ha pasado el tiempo. Mis conocidos, mis vecinos, la gente a la que saludo sin saber por qué y mis compañeros de trabajo (muchos de los cuales si pudiera dejarían de serlo).
Para qué más. Tampoco es que la gente como Haku y yo abunde. De momento no se conoce de la existencia de ninguna otra. Somos... bueno, no sabría definirnos. Somos poco comunes. Lo cual no quiere decir raras. Somos... diferentes y difíciles de conocer. Y por lo visto damos una imagen equivocada. Más puritana, rosada  y bondadosa. Una imagen que en ocasiones me molesta. No pienso trabajar tu turno un sábado para que tú salgas de marcha porque "como tú (por mí) no sales", así que deja de llamarme, siete veces en un intervalo de un minuto es suficiente. A veces parece que me tienen por tonta.


Y otra vez la canción de navidad...

Por cierto, hoy, un compañero de trabajo nos ha preguntado a Haku y a mí, extrañado, si éramos amigas antes de entrar a trabajar ahí. ¿Es que no era obvio? ¿Parezco igual de amistosa contigo? ¿O con cualquier otra persona ahí dentro? No sé, a veces la capacidad de deducción de la gente me sorprende.

En fin, con este nuevo diseño de blogger no sé poner la vista previa y sospecho que esto va a ser un post demasiado largo, así que frenaré y publicaré, esperando no encontrarme con un tocho infumable, cosa difícil si hasta a mí me da pereza repasarlo.

domingo, 12 de febrero de 2012

Mi pequeño y absurdo don

A la gente le gusta destacar, y obtener el Guiness al hombre más rápido, más gordo o más longevo es complicado, aparatoso y tedioso respectivamente. Por tanto, estos personajes deseosos de atención han de inventar nuevos records. Records extravagantes, absurdos. Pues bien, hoy he descubierto que puede que haya inventado una nueva categoría. No es tan estrafalaria como el mayor lanzamiento de leche a través del ojo, o la mayor rapidez en meterse en una maleta, pero tiene su cosa y creo que podría competir en ella. Mi pequeño y absurdo don es........ saber imitar el cacareo de un pollo. POPRRRAAAAAA (ver *).

Supongo que en la prueba para los guiness ha de haber un notario. Haku, ¿das fe de ello? ;-p


* Cuando he cacareado para escribir la onomatopeya (no sabía si sería poprrraaaa o paprrraaaa, y tenía que cerciorarme) mi perrilla se ha despertado para gruñir al intruso cacareante.


sábado, 21 de enero de 2012

Tímida, introvertida y un poquito rara.

¿Por qué a la gente le cuesta tanto apreciar el silencio? En serio, no tiene nada de malo. No es necesario rellenar cada segundo de cada día con palabras, más si son palabras huecas que solo buscan acabar con él para evitar incomodidades. Parece que siempre es incómodo, pero para mí no tiene nada de malo.  En ocasiones las conversaciones me agotan, aun cuando no participe en ellas. El simple hecho de oírlas sin poder desconectar me satura.

¿Y qué hay de la gente introvertida? ¿Porque a la gente le molesta tanto una persona así? Salvo con algunas personas y en algunas situaciones, me gusta más estar en mi mundo interior que participar en el que me rodea. Generalmente la gente no comprende que a una persona no le guste relacionarse con los demás tooodo el tiempo y piensan de ella que es una borde, una antipática, una aburrida... En mi caso hay personas con las que conecto enseguida, otras con las que me lleva un tiempo tomar confianza y un tercer tipo de personas con las que no llego a conectar nunca. A esto hay que sumarle mi incapacidad para fingir afecto. Si alguien me cae mal no puedo (ni intento) fingir lo contrario. No lo considero algo malo, creo que el mundo sería un lugar más sencillo sin tanta hipocresía y falsedad. No obstante, la mayoría de gente parece preferir ser tratada con cierta dosis de ambas. No digo que nos tiremos de los pelos si no congeniamos, ante todo soy muy educada y no le faltaré el respeto a nadie, pero no esperes que te pregunte por tu vida ni me interese por ti y por tus quehaceres si no lo siento así solo porque sea socialmente lo correcto. 
Personalmente combino timidez e introversión y desconozco en qué grado me afecta cada una. A veces no hablo porque me da vergüenza, otras porque simplemente no quiero hablar. 

¿Cuál de las dos se da más a menudo? No lo sé, supongo que se alternan y entremezclan a la perfección para hacer de mí esa chica rara que a veces no habla y a veces no calla y en ocasiones hace tonterías sin importarle nada y que a veces parece odiarnos y a veces no, y sólo a algunos de nosotros y a otros no, y en muy diversos grados, según le dé
Cuando estoy rodeada de gente que me inspira confianza puedo ser bastante habladora, cuando estoy con gente que no me da buen rollo puedo estar completamente callada durante horas. En realidad basta con que una persona de un grupo no me dé buen feeling para que no me sienta con ganas de hablar con naturalidad. Normalmente en grupos grandes no me siento cómoda. Hasta aquí lo que podría definir como timidez. 

Sin embargo, independientemente de si me siento cómoda o no en una situación social,  prácticamente nunca hablo de mi vida o de mis sentimientos. De nada demasiado personal. No creo que nadie de mi trabajo sepa decir tres cosas de mi vida personal. Solo la gente que es muy amiga mía podria hacerlo. ¿Qué edad tiene? ¿Qué estudia? ¿Tiene hermanos? ¿Con quién vive? ¿Tiene mascotas? ¿Qué aficiones tiene? Hay gente que enseguida se pone a hablar de su vida con total tranquilidad. El otro día le pregunté a un compañero de trabajo ¿Qué tal? La típica pregunta que busca una respuesta concreta: Bien. Él me respondió: Fatal de dinero. Ante lo cual yo pensé: demasiada información para un pregunta de cortesía.

Me cuesta abrirme a los demás, pero la gente tampoco tiene intenciones de conocer a una chica que apenas habla y que parece no tener nada que decir. Por mi parte siempre he acogido a la gente nueva o a la que por lo que fuera no estaba integrada, no sólo porque me recuerden a mí en muchos momentos, sino porque es mi forma de ser. Supongo que en el fondo estaría bien que alguien lo intentara conmigo. Aunque supongo que es más fácil y más rápido y más cómodo hablar con alguien extrovertido que comente su situación financiera sin venir a cuento y sin reparos.

jueves, 19 de enero de 2012

Antes de la treintena

Hoy he sido testigo de una situación realmente cómica. De humor negro, porque sabes que estás siendo mala, y que en el fondo lo que sientes no es simple y pura risa, sino una mezcla a partes iguales de vergüenza ajena y miedo, ante la cual reaccionas con humor, y por tanto estás siendo mala. Miedo porque algún día te encuentres en esa vergonzosa situación y el espectador de turno sienta eso mismo por ti.

El hombre que iba delante de mí en la caja del Eroski le ha preguntado a la cajera:

¿Usted es Roberto? Porque aquí (señala en un punto concreto de su recién adquirido ticket) pone Roberto". 

La cajera se ha quedado impactada por el chiste malo contado con tan poca gracia (en realidad ni José Mota podría hacer uno bueno con ese pobre material), como todos los demás compradores. Le ha explicado que su compañero Roberto había abierto la caja y no había cerrado su sesión (o como lo llamen). Hasta ahí su reacción ha sido la normal. A partir de ahí no tanto.

Pero bueno, para cualquier reclamación, soy Encarna (sube y baja párpados a triple velocidad).

Ah, un nombre muy bonito... ENCARNA (dicho en mayúsculas, con acento en la primera ene).

Por suerte mi amiga ya había cogido su lechuga rizada y nos hemos alejado lo suficiente antes de tener que oír la continuación y ver el resultado del ligoteo improvisado. No obstante, la vergüenza ajena ha dado paso al miedo según nos alejábamos. 

Si continúo soltera a los cuarenta (y con cero experiencia amatoria en mis 22 años de existencia voy a buen ritmo):

¿Llegará un día en que le siga el juego a cualquier hombre que intente ligar conmigo por miedo a que sea el último en intentarlo?
¿Acabaré ligando o siendo víctima de un ligoteo insulso en las cajas de supermercados(léase en cualquier establecimiento frecuentado con asiduidad por cuarentones como yo en ese entonces: la caja, la panadería, la plaza del mercado...).
¿Me gustará serlo?
¿Quedará algún hombre interesante soltero para entonces? 
¿Aún tendrá pelo en la cabeza?
¿Será sexualmente inexperto como yo?
De serlo ¿Se correrá en los preliminares?  
¿Resultaremos tan sumamente vergonzosos en la cama que no querremos volver a intentarlo?
¿Moriremos vírgenes?

Tantas preguntas sin respuesta.
Lo único que sé es que no quiero morir virgen. Por tanto quiero un hombre. A poder ser antes de la treintena. Qué coño, a poder ser YA. Y a poder ser uno de esos guardias civiles tan altos y guapos y fuertes que pasan corriendo sin camiseta por delante de mi casa y cuyos torsos esculpidos por los dioses resplandecen bajo el sol del atardecer.
Por pedir que no quede.



lunes, 9 de enero de 2012

Desánimo generalizado

Aquí estoy una vez más. Ha pasado bastante tiempo desde la última vez, pero realmente no he tenido nada nuevo que contar. Mi vida sigue igual, lo cual, tratándose de un coñazo de vida, es deprimente. En Nochevieja, después de comer las uvas, y después de que cada miembro de mi familia volviera a sus respectivos quehaceres, cosa que sucedió en torno a las 00:02, me senté frente al ordenador, como cada noche, y comprendí asqueada que mi vida seguiría igual. Me invadió un sentimiento de tristeza superior al habitual el resto del año. ¿Año Nuevo vida nueva? No para mí. 

No es que no quiera cambiar algo, en realidad lo deseo con todas mis ganas. Pero ¿el qué? No sé qué rumbo tomar. No sé qué es lo que deseo. No sé cómo me gustaría verme dentro de unos años. Ni en un futuro inmediato ni en futuro lejano. Solo sé que tal y como estoy ahora no. Pero ¿qué es lo que quiero cambiar? ¿Quiero ponerme a trabajar cuanto antes por medio de una oposición o volver a estudiar algo que me llene más? En caso de opositar ¿a qué opositaría? ¿Querría quedarme en mi ciudad? En caso de estudiar ¿qué estudiaría? ¿Algo que me guste aunque no tenga salidas o algo que no me disguste pero con mejores expectativas laborales?  

Siento que estoy perdiendo el tiempo. Y no sólo lo siento, lo sé a ciencia cierta. Con la de cosas que me gustaría hacer no hago nada. Simplemente me dedico a ver el tiempo pasar. Me dedico a ver pasar la vida sin participar en ella. Envidio a la gente que sabe lo que quiere y hace lo necesario para conseguirlo. Yo no solo no sé sino que además no hago. Estoy paralizada. Y no sé por qué. 
¿Seré deprimente por naturaleza? 
¿Llevaré en los genes la insatisfacción y la infelicidad? 
¿Encontraré algún día mi camino en la vida?

De momento sólo sé que no sé nada.