Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

miércoles, 20 de febrero de 2013

As it seems

Well I knew
What I didn’t want to know
And I saw
Where I didn’t want to go
So I took the path less traveled on
And I'll let my stories be whispered
When I’m gone...

martes, 19 de febrero de 2013

Sinceridad que duele

         Las personas se enorgullecen de llamarse sinceras, aún cuando no lo sean, como si fuera la cualidad más hiper mega guachi de todas. Pues bien, os diré que yo lo soy y no, no es siempre algo positivo, sobretodo cuando va unida a una ingenuidad extrema y falta de autocontrol y tacto en algunos casos.

          Hoy un amigo me ha preguntado (ni sé a santo de qué, porque yo no suelo hacer este tipo de preguntas profundas tan a la ligera y se me hace raro que alguien pueda hacerlo fuera de una atmósfera adecuada que incite a plantearlas):

"¿Tú qué pensaste de mí cuando me conociste?"

Mi respuesta, inmediata, sincera, sin pensar:

"Que ibas a ser mi amigo gay... Hasta se lo dije a mi amiga" :-)* <-- carita feliz irradiando brillo de colgate max white one.

         Se conoce que el chaval se ha ofendido (creo que piensa que no se le nota). Yo sigo sin verle lo malo. Es mi amigo. Y es gay. Se cumplen ambas premisas. ¿No quería saber la verdad?¿Qué hay de malo en haberlo pensado? ¿Qué hay de malo en que se lo notara en el minuto cero? No controlo mis sentimientos, mis pensamientos ni mi bocaza... pero de verdad de la buena que sigo sin verle nada malo (aunque por su cara ha debido haberlo en algún punto entre su pregunta y mi carita feliz).  
¿Por qué la gente hace preguntas a las que no quiere respuestas sinceras?

Hágase tu voluntad oh maldito karma

          Cuando decidí volver a la universidad, después de darle cientos de miles de vueltas durante mi año sabático (osea, después de vaguear y aburrirme como una ostra durante un año trabajando cincuenta horitas al mes en horario nocturno y durmiendo hasta las tres) además de la satisfacción de estudiar al fin lo que me gusta, consideré la posibilidad agradable de acceder a una carrera poblada de hombres: pillar cacho de una /%&·/"% vez... molarle a algún ingeniero macizorro y hacernos guarradas en las diferentes estancias de la universidad (soy inexperta en el sexo pero sospecho que soy muy guarra, o que lo seré; espero, confio, deseo: pronto).

          Pero mi vida no ha sido nunca como había planeado, y si algo que podía ser apasionante puede volverse algo siniestro y divertido que pueda entretener a los que me rodean y convertir mi vida en una especie de comedia perpetua hágase tu voluntad oh maldito karma. Porque toda clase que se precie acaba teniendo sus cotilleos amorosos: sus rollitos de borrachera, sus parejitas estables y, cómo no, sus amores unidireccionales.

         No era suficiente con sacarle varios años a todos mis compañeros, haciendo que me viera como una pederasta en potencia si me sintiera atraída por alguno. No. No era suficiente con verme rodeada de ingenieros de cuarto de mi edad en la máquina de café y verme recluida en primero. No. De entre todos los hombres de esa facultad, de entre tios de metro noventa, morenos de pelo rizado, con sonrisas que me derriten y espaldas que imagino recorriendo con mis manos en algún rincón poco frecuentado de la biblioteca, tenía que gustarle al plasta de la clase.

         Y es que este tio me irrita.  Me resulta molesto en todos y a todos los sentidos. No soporto verle, ni oirle, ni tocarle, no me gustaría olerle y de chuparle ni hablamos.

        El caso es que hay un cachondeo generalizado que se va extendiendo por toda la clase, porque yo no soy una chica despampanante ni mucho menos, pero él es tan insoportable que yo podría ser la hermana menos agraciada de betty la fea y todos sabrían que le rechazaría igualmente (es que no es solo el físico, si a mi me van feillos, es el pack completo). Total, que vivo esperando que me diga algo para rechazarle amablemente pero como no lo hace no puedo (y eso que me había propuesto ser delicada si se diera el caso de que me dijera algo) y solo me sale ser cada día más y más borde (y luego me siento mal porque tengo una conciencia muy desarrollada y ñoña que no me trae más que problemas) pero ni aún así consigo quitarle el filtro de color de rosa por el que ve el mundo en estos momentos... 

         Y mientras tanto los macizorros de cuarto en la máquina del cafe...








domingo, 17 de febrero de 2013

Sentimientos encontrados

       No suelo enfadarme con facilidad, tengo mucha paciencia (demasiada para ser exactos) con la gente y las situaciones. No obstante, de ciento en viento aparece una persona de entre un millón que consigue sacarme de mis casillas de modo asombroso. No sé qué será, si química incompatible o una personalidad insoportable para mi subconsciente, el caso es que me irritan como no han llegado a irritarme ni una clase entera de parvulitos de excursión en un museo (con sus minimochilas rozando obras de arte a cada paso y sus minimanitas tocándolo todo). 

       El caso es que hasta ahora la gente que me irritaba me irritaba sin más, es decir, no generaba en mi otro sentimiento más allá de la molestia, o si lo generaba era una cadena de sentimientos negativos aún peores que la molestia acompañada de deseos de matar, pero ahora una de esas personas que sacan el genio que hay al fondo de mi gruesa capa de felicidad en todo momento y situación y para todos también me cae bien, y eso me irrita aún más. 

¿Cómo puede alguien irritarme tanto y caerme tan bien por igual? 
¿Es su don particular, enojar a personas que nunca se enfadan?
¿Acabaremos siendo amigos o o matándonos?

sábado, 16 de febrero de 2013

Place to hide



                    Let me be your place to hide
 

        Little corner of the world is what I give to you
 

   Somewhere you can find some peace and understanding
 

                       Life can be so sweet.

viernes, 15 de febrero de 2013

Vórtice de felicidad

Hoy me he dado cuenta de un hecho peculiar: hago que toda persona que se siente a mi lado en clase desconecte completamente. Se me ocurren tantos comentarios absurdos que tengo que compartir que desconcentro a cualquiera, salvo a mí misma. Sí, yo puedo seguir atendiendo perfectamente e incluso a veces aprendiendo mientras hablo, bromeo y digo chorradas, pero al parecer a la otra persona le es imposible. Son hombres, puede que eso influya, no lo sé. Supongo que genero un vórtice de falta de atención a mi alrededor, como Bart Simpson.

Estressssssssss

Me he propuesto hacer entradas breves, que no me tomen más de diez minutos para obligarme a hacerlo más a menudo así que allá voy.

Siempre he sido una persona tranquila, nunca he sido de estresarme bajo ningún tipo de presión. Por Dios, si ni siquiera me estresé cuando hubo un incendio en mi edificio. Soy ese tipo de persona en la que la gente estresada por naturaleza confía para que les den un empujoncito hacia la calma y serenidad. Pero supongo que todo tiene un límite, y yo lo alcancé la semana pasada. Mi cuerpo dijo basta, y durante unas horas pareció despegarse de mi mente e ir ambos por libre. Nunca me he emborrachado así que no sé si será la misma sensación, pero desde luego fue la sensación más desagradable de mi vida. Pensé que se me había ido la olla, o que me estaba muriendo. Y nadie hacía nada para ayudarme. 

Y aquí estoy, justo una semana después. Sigo estresada. Muy estresada, y eso que ya no puedo hacer menos de lo que hago. Es un estado permanente de estrés que espero desaparezca pronto y deje paso a mi felicidad extrema habitual.

Tengo que cambiar algo en mi vida. Para empezar menos estudios y más diversión. Más deporte y aire libre y menos gente neuras a mi alrededor. Se acabó el recargarse la energía en esta estación de servicio amigos. He echado el cierre. Mi energía es para mí. Mi serenidad también. Podéis contagiaros de ella, pero no robármela.
Afortunadamente el karma me ha echado una mano en este sentido y una de esas personas que consigue estresarme se ha echado pareja o algo así y se ha centrado completamente en ella. 

Bien por mi, al fin podré descansar.



viernes, 8 de febrero de 2013

La abuelilla de la noche

Tengo una personalidad extraña, mezcla de niña deseosa por volver a jugar a balón quemado y de abuelilla recita consejos de saber vivir refunfuñona. Normalmente se complementan bastante bien, he de reconocer que en algunos momentos echo de menos a una tercera personalidad acorde a mi edad real que las amordace y recluya en el fondo de mi mente para siempre, pero normalmente no supone un problema. 
Salvo cuando alguien necesita una abuela desesperadamente.

Anoche comprobé que mi abuela interior es capaz de tomar el control sin pretenderlo. Y allí estaba yo, en una discoteca repleta de gente, a las cinco de la madrugada, pisando vasos rotos, vigilando a un adolescente ebrio, viendo en él sintomas de incipiente coma etílico cual House viendo lupus en todas partes, intentando arrastralo hacia la salida,  sin dejar de bailar para al menos no desentonar demasiado en aquel horrible horrible lugar, mientras mi niña interior se lo pasaba pipa moviendo el esqueleto y mi abuelilla se avergonzaba y lamentaba por aquella marabunta de adolescentes perdidos en la vida (juro que pensé "que lástima esta juventud"... teniendo yo 23 años). 

Pues bien, finalmente consegui arrastrar a ese amigo cual saco de patatas hasta afuera (sí Haku, adoro las demostraciones de fuerza, pero con objetos móviles cuesta más, para ser exacto unas tres horas más) y acompañarle a su casa, hasta la mismisima puerta, abriendosela incluso, mientras pensaba (modo abuela on) "que verguenza y que lástima... espero que se duerma de lado". Para colmo el tio tiene las narices de poner en su tuenti esta mañana que se lo pasó "guay" .

¿Cómo puede la gente divertirse así? Si yo bebiendo tan solo una copa ya me sentía rara y no me gustaba nada esa sensación. (modo abuela off)
(modo niña on) Qué divertida la música tan altísima yiiiiii 

domingo, 3 de febrero de 2013

Felicidad Extrema

Padece usted un severo caso de felicidad extrema. Sufrirá de inoportunos y escandalosos ataques de risa en solitario, de payasadas incontrolables incomprendidas por los que le rodean, de ruiditos raros que salen en lugar de palabras, de imaginación desbordante que le haga soltar comentarios que nadie entenderá y otros variados síntomas que irá descubriendo durante el avance de esta enfermedad incurable. 

Sufro de esto, y al parecer va a peor. Me lo noto. Me lo notan. 
Supongo que es el remedio contra el mal tiempo.
Al mal tiempo buena cara...

Mi madre está loca, sus amigas más, retroalimentan su mutua locura, no me gusta ir a su casa pero olvidé mi vibrador en ella, escondido bajo un cajón de mi armario, en una caja cerrada con llave,  envuelto en su bolsita negra, en su caja original, con su ticket de compra de hace varios meses.
NECESITO MI VIBRADOR. 

Hace mucho frío en  esta casa, vivo recluida en mi cuarto con un calefactor, hay una atmósfera extraña en mi cocina que hace que el aceite de la sartén solidifique en cuestión de minutos, todo tiende al desorden, hay marañas de pelo humano y perruno que recorren mi salón cual matojos en el desierto, mis caseros colocaron una lámpara en la trayectoria de apertura de mi armario, y el constructor de la casa una pared en la trayectoria de apertura de una ventana, me paso el día estudiando, las mates me ponen cachonda, mi cama es de 1,35 y me sobra espacio. 
NECESITO SEXO. 

Vivo rodeada de incompetentes en el trabajo, trabajo que por cierto es un coñazo, ninguno de nosotros resultamos sexys con ese uniforme, los clientes que pasan por mi caja están cada día más buenos. 
NECESITO SEXO. 

Apenas conozco hombres, saco media década a mis compañeros de clase, son adolescentes sin formar que no me ponen nada, uno de ellos me acompaña todos los días casi hasta casa contandome su vida mientras yo jugueteo con mis auriculares pensando en lo bien que volvería a casa oyendo música y no historias sobre sus abuelos, un gay dice haberse enamorado de mí, empiezo a plantearme si tengo personalidad masculina o si llevo una colonia equivocada, sospecho que quiere vivir un romance platónico donde no tenga cabida lo físico. 
Y YO SOLO NECESITO SEXO.

Y tengo que tender la ropa de la lavadora pero está muy fría y más aún implicaría salir de mi refugio de calor en mi cuarto.

Me voy a dormir mientras dure el calorcete del calefactor. Si tuviera SEXO no gastaría tanto en calefactor.

PD: NECESITO SEXO.