Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

jueves, 27 de octubre de 2011

Tarde lluviosa de bricolaje y feng shui

En mi último día libre, antes de volver a la rutina de mis tres o cuatro horitas nocturnas (por expresa petición mía según el contrato estándar de la empresa) de estresante trabajo en un local de comida rápida, me dispongo a pasar una de esas tardes en las que todo va a ir de mal en peor, una tarde de bricolaje amateur.

El caso es que soy bastante manitas, he desmontado un dormitorio de los que van atornillados a paredes ante la atónita mirada de los presentes, he montado muebles de los que te vienen separados en todas sus micro partes, he tenido que limar unas patas de metal con papel de lija para que encajaran en sus reducidos receptáculos… incluso soy más fuerte de lo que parezco, mis en apariencia frágiles brazos han transportado una batería de coche durante más o menos un kilómetro en tres ocasiones a lo largo de dos días consecutivos (la tía de la tienda pudo dármela igual que la que le llevé desde el principio). Aprendí que el peso de algunos objetos no se corresponde con sus pequeñas dimensiones y que la recepcionista de Norauto pasa de todo.

Pues bien, la misión en la que me embarco se presenta bastante sencilla a simple vista; bajar una de las baldas de mi estantería para que la superior quede más alta y pueda alojar en su interior la tele vieja de la cocina que acabo de heredar. A lo largo de los costados del mueble hay unos agujeritos a intervalos regulares, y uno de los huecos ya es más alto, con lo cual deduzco que posible es. La clave estará en encontrar el mecanismo.

Además, influenciada por una etapa de mi vida en la cual estoy intentando entrar en contacto con las artes orientales del bienestar, léase reflexología, acupuntura, y, más concretamente en este caso, feng shui, necesito una mini balda en el lado opuesto a la mesa que he utilizado como mesilla de noche durante los últimos 22 años. La explicación está en que según las indicaciones del feng shui mi cuerpo no estaba en armonía con el entorno tal como yo lo situaba para dormir, así que ahora la almohada está en el lado contrario, y puede que mi cuerpo esté feliz, pero tener que levantarse para dar la luz de noche, para coger un vaso de agua o para ver la hora no me hace muy feliz que digamos.

Así que nada como aprovechar esta tarde lluviosa de otoño para ponerme manos a la obra.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Biorritmos alterados I


Soy incapaz de madrugar. La cantidad de horas que duerma apenas me influye, lo que no tolero es madrugar. No es algo nuevo para mí, siempre he sido un ave nocturna. 


 De pequeña me pasaba la tarde más o menos aletargada, al menos físicamente, escuchando música y viajando en mi mente a vidas paralelas en las cuales yo era una intrépida adolescente que vivía aventuras que mi vida cotidiana no me concedía… En mis fantasías, que siempre dependían estrechamente de la canción que sonaba en ese momento en mi discman (de ella y de mi interpretación de la misma, que solía ser bastante azarosa dada mi escasa comprensión del inglés y mi nulo deseo de comprenderlo para evitar ceñirme al guión), yo era una adolescente común y corriente que, de repente y por cosa del destino, se veía envuelta en una épica aventura (véase una invasión de dinosaurios en la ciudad, la inundación del barco en el que viajaba, una tormenta de nieve nunca antes vista, una invasión alienígena que sumía al planeta en un absoluto caos, un secuestro masivo en un banco…). Veréis que mis ensoñaciones han sido variables e influenciadas fuertemente por la serie/película/libro que en ese momento me apasionaba. 

He de admitir, por mucho que me cueste y aun a riesgo de echar por tierra la imagen de chica fría y dura que tan despreocupadamente me he forjado, que en todas mis historias había una gran carga amorosa. No obstante, y a pesar del aparente cliché romántico, mis historias no eran como las que el cine nos ha vendido; en todos los casos era yo la heroína, la que salvaba el mundo de la tormenta del siglo, la que rescataba a unos pequeños niños que gimoteaban en un rincón del anegado barco, la que conseguía por sí sola zafarse de los dinosaurios, la que vencía a los secuestradores con su inteligencia y astucia… Y “por supuesto” la que salvaba al hombre que se enamoraría locamente de ella. Que no al contrario. Nunca he sido de las que buscan héroes. 

A pesar de que mi imaginación vuela libre a terrenos amorosos más propios de la ciencia ficción, soy de esas personas que en la vida real tienden a pasar del amor, no sé si porque éste también pasa de ellas o porque cuando se les presenta la ocasión no se enteran de lo que está pasando (juro que si he ligado alguna vez en mi vida ha sido sin querer y que si alguna vez han intentado ligar conmigo no lo han conseguido, es más, no me he dado cuenta).

El caso es que estas historias elaboradas concienzudamente a base de mantener el repeat del discman en la misma canción durante horas me han convertido en una experta en el amor imaginario. Últimamente he pasado de la imaginación exclusiva en mi mente a dejar constancia de mis historias; y como por más que lo intente, y dado que mi inexistente paciencia me impide llevar a cabo un plan de aprendizaje autónomo, soy incapaz de dibujar algo que no sean monigotes, me dedico a escribir. El resultado me ha sorprendido, y no solo por lo erótico-festivas que se han ido tornando mis historias con la edad. Ahora solo me falta crear una historia que englobe esas escenas sueltas que he ido narrando. En serio, para Reyes quiero un par de sacos de fuerza de voluntad.

Como veo que me estoy yendo del tema y esto va dando para varias entradas me detengo por hoy, sigo mañana en Biorritmos alterados 2. ¡Buenas noches!

miércoles, 19 de octubre de 2011

El arte de interpretar los sueños

Desde siempre he sido de esas personas que logran recordar con claridad todos y cada uno de sus sueños. Además, sueño cada noche, y de una forma tan vívida que parece parte de mi vida real. Un sueño que se ha convertido en recurrente últimamente es aquel en el que mi jefe “me sirve”. Además, tengo múltiples versiones del mismo, pero en todas el contenido es el mismo: Él acaba “trabajando” para mí... o bien es el camarero del bar donde me encuentro tomando algo o bien el dependiente de la tienda donde estoy comprando… Incluso, en la última versión de este peculiar tipo de sueño, yo acababa quejándome a su superior (Nota: en mis sueños él nunca es jefe) por su lentitud y grosería en particular y por su ineficacia en general. Para más extrañeza, iba vestido de esmoquin en lugar de utilizar el uniforme de la tienda, y todos nos referíamos a él como “Sr. Zapatero”. 



¿Será que no me gusta tener a nadie por encima de mí y libero el estrés acumulado en sueños? 
¿Será que no concibo que él sea jefe de algo?
¿Será que su gestión de la empresa me recuerda a la de nuestro presidente con el país?

¿Qué será?

Se agradecen interpretaciones.

martes, 18 de octubre de 2011

Bienvenida


¡Hola! Esta primera entrada se me ha ido un poco de las manos, quería haber contado algo sobre mí, y aunque lo hago creo que no he dicho todo lo que quería. Supongo que una vez que me pongo a escribir no soy capaz de reconducirme.

Sobre la elección del título, diré que no fue algo meditado, como la mayoría de cosas que digo/hago. Soy de ideas rápidas, de decisiones alocadas, de deseos fugaces… un día quiero ser artista y al siguiente, por poner un ejemplo de los muchos que podría utilizar para exponer mi voluntad variable, ingeniera informática. Y en esos momentos estoy absolutamente convencida de lo que quiero, lo cual, de cara al futuro, y estando ya en la veintena, me dificulta mucho las cosas. 
No obstante, de algún modo, este verano logré reprimir mis vertiginosos impulsos decidiendo tomarme un año sabático para meditar. Meditar en general. Decidí que escribir sería una buena manera de hacerlo, y, animada por una amiga que tomó la iniciativa en esto de los blogs, pensé que este sería un buen medio para hacerlo, ya que me compromete a seguir escribiendo.

Y aquí estoy, tomándome un tiempo para hacerlo. Quiero llegar a conocerme un poco mejor, quiero saber a ciencia cierta qué es lo que quiero, qué es lo que siempre querré, más allá de lo que ahora me apetezca. He de reconocer  que este carácter mío también tiene sus ventajas. Mis efímeras pasiones me han hecho aprender un poco de muchas cosas muy variadas. La emoción de emprender un nuevo proyecto es algo indescriptible para mí. Mirando hacia el futuro me pregunto cuántos nuevos proyectos iniciaré, qué logrará apasionarme dentro de unos años y, sobretodo, me pregunto si conseguiré centrarme en alguno de ellos por completo.

A veces mis pies tocan el suelo, pero normalmente estoy a cientos de kilómetros de la superficie terrestre. A día de hoy estoy en una etapa hipercreativa; físicamente podríais encontrarme allá por la exosfera, navegando entre polvo cósmico absorta por completo en mis pensamientos.
En esta región atmosférica, y según la wikipedia, ”las moléculas de los gases más ligeros poseen una velocidad media que les permite escapar hacia el espacio interplanetario sin que la fuerza gravitatoria de la Tierra sea suficiente para retenerlas.” Supongo que de ahí vino la idea del título, aunque primero vino ella y después, sin apenas pretenderlo, llegué a la explicación.


No he decidido ningún tema para el blog, supongo que mi estilo es más escribir lo que me apetezca cada día, lo cual puede dar lugar a una temática muy variada. Mi vida es aburrida y monótona aunque con tintes de comedia; a veces se me presentan situaciones inverosímiles dignas de película de humor; he de admitir que yo misma parezco sacada de una de ellas, lo cual me hace propensa a sufrir estos gags hilarantes en mis carnes. 

Unos días pareceré una cría de cuatro años riendo de las cosas más absurdas y pueriles y otras una abuelilla maldiciendo a la juventud y a los políticos. 

Unos días escribiré la biblia en verso y otros puede que tan solo relate alguna anécdota breve.

Así soy yo, y con estos párrafos os doy la bienvenida a mi blog. Espero que lo disfrutéis.