Mi madre tiene algún trastorno de la personalidad. No estoy segura de saber cual, pero sé que lo tiene. A simple vista parece ser bipolar, y a menudo también histriónica. Vaya cóctel.
El caso es que es imposible convivir con ella. Cuanto más cercana eres a ella más tóxica es. Y siendo su hija y estando obligada por circunstancias económicas a convivir con ella y por circunstancias de la vida además sola, os podéis imaginar con quien la toma.
No sé por qué los seres humanos nos empeñamos en permanecer unidos a la familia una vez que somos autónomos. Supongo que deben existir familias a las cuales uno esté unido porque quiera y no porque no le quede más remedio. Familias a las que dé gusto pertenecer. Madres que cuiden de sus hijos y no al contrario. Madres que quieran lo mejor para sus hijos y no joderles la vida. Madres que se comporten como madres. Hermanas que se interesen y no te dejen sola con el marrón. Tíos que te echen una mano y no solo miren para otro lado.
Si pudiera me iría de aquí, lo más lejos posible, y no volvería jamás a saber de mí.
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