Me cuesta conocer a las personas, es un hecho. El contacto social suele agotarme sobremanera, y, por tanto, mantener amistades me suele resultar demasiado costoso. No estoy segura de si ese contacto es no deseado o si sigo siendo tímida para él como antaño o qué. El caso es que no sólo no conozco a casi nadie, sino que principalmente no me conozco a mí misma. Creo que, por lo general, tengo una idea bastante acertada de cómo soy,pero también hay aspectos de mí misma que siguen sorprendiéndome, como esa capacidad para albergar rencor que nunca pensé que tuviera. Hay que ver lo puñetera que puedo llegar a ser cuando me han hecho daño, soltando originales puyas en todo momento sin perder la sonrisa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario