Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Biorritmos alterados I


Soy incapaz de madrugar. La cantidad de horas que duerma apenas me influye, lo que no tolero es madrugar. No es algo nuevo para mí, siempre he sido un ave nocturna. 


 De pequeña me pasaba la tarde más o menos aletargada, al menos físicamente, escuchando música y viajando en mi mente a vidas paralelas en las cuales yo era una intrépida adolescente que vivía aventuras que mi vida cotidiana no me concedía… En mis fantasías, que siempre dependían estrechamente de la canción que sonaba en ese momento en mi discman (de ella y de mi interpretación de la misma, que solía ser bastante azarosa dada mi escasa comprensión del inglés y mi nulo deseo de comprenderlo para evitar ceñirme al guión), yo era una adolescente común y corriente que, de repente y por cosa del destino, se veía envuelta en una épica aventura (véase una invasión de dinosaurios en la ciudad, la inundación del barco en el que viajaba, una tormenta de nieve nunca antes vista, una invasión alienígena que sumía al planeta en un absoluto caos, un secuestro masivo en un banco…). Veréis que mis ensoñaciones han sido variables e influenciadas fuertemente por la serie/película/libro que en ese momento me apasionaba. 

He de admitir, por mucho que me cueste y aun a riesgo de echar por tierra la imagen de chica fría y dura que tan despreocupadamente me he forjado, que en todas mis historias había una gran carga amorosa. No obstante, y a pesar del aparente cliché romántico, mis historias no eran como las que el cine nos ha vendido; en todos los casos era yo la heroína, la que salvaba el mundo de la tormenta del siglo, la que rescataba a unos pequeños niños que gimoteaban en un rincón del anegado barco, la que conseguía por sí sola zafarse de los dinosaurios, la que vencía a los secuestradores con su inteligencia y astucia… Y “por supuesto” la que salvaba al hombre que se enamoraría locamente de ella. Que no al contrario. Nunca he sido de las que buscan héroes. 

A pesar de que mi imaginación vuela libre a terrenos amorosos más propios de la ciencia ficción, soy de esas personas que en la vida real tienden a pasar del amor, no sé si porque éste también pasa de ellas o porque cuando se les presenta la ocasión no se enteran de lo que está pasando (juro que si he ligado alguna vez en mi vida ha sido sin querer y que si alguna vez han intentado ligar conmigo no lo han conseguido, es más, no me he dado cuenta).

El caso es que estas historias elaboradas concienzudamente a base de mantener el repeat del discman en la misma canción durante horas me han convertido en una experta en el amor imaginario. Últimamente he pasado de la imaginación exclusiva en mi mente a dejar constancia de mis historias; y como por más que lo intente, y dado que mi inexistente paciencia me impide llevar a cabo un plan de aprendizaje autónomo, soy incapaz de dibujar algo que no sean monigotes, me dedico a escribir. El resultado me ha sorprendido, y no solo por lo erótico-festivas que se han ido tornando mis historias con la edad. Ahora solo me falta crear una historia que englobe esas escenas sueltas que he ido narrando. En serio, para Reyes quiero un par de sacos de fuerza de voluntad.

Como veo que me estoy yendo del tema y esto va dando para varias entradas me detengo por hoy, sigo mañana en Biorritmos alterados 2. ¡Buenas noches!

1 comentario:

  1. Te comprendo. Y sorprendentemente, puedes añadir a una persona más en esa lista de "Somos parecidos!"

    Me pregunto, ¿Dónde se podrá hallar algún libro, película o lo que sea, donde la protagonista ´sea la heroína? Pero una buena, vamos, de esas que no son lacrimógenas, ni cursis (Por supuesto).

    ResponderEliminar