Tampoco es que yo esté muy cuerda, lo admito. No soy como socialmente se espera que sea. Soy escandalosa, nulamente femenina, poco dada al contacto físico y emocional, metepatas sin remedio... y un largo y triste etcétera.
No obstante, y a pesar de ello, parezco atraer a gente aún peor. Gente con un mayor número y variedad de rarezas. Gente siniestra que parece sentirse a gusto en mi compañía, siendo yo el centro absoluto de sus trastornos.
El primer rarito que recuerdo es aquel que, estando yo de viaje de estudios en un parque de atracciones, encontrándome en la cola de una atracción, comenzó a arrimárseme lascivamente por detrás. Tuve que darle unos cuantos codazos hasta que conseguí que retrocediera lo suficiente. Pero lo más raro fue que se me sentó al lado en la atracción, y cuando el de seguridad preguntó con quién iba él dijo que conmigo. No sé a santo de qué el de seguridad lo pregunto, era demasiado joven e inocente, supongo que un tio gordo y asqueroso entre niñas desentona lo suficiente como para hacerse y hacer preguntas. El caso es que después de la atracción el tio siguió caminando a mi lado hasta que me chivé a mi profe. Y ahí termina todo. Es mi único recuerdo de aquel viaje. Es verdad que los malos momentos se quedan grabados...
Después vinieron los hombres que se masturbaban en mi presencia en el parque. Era un parque de extrarradio de una población pequeña con muchos parques. ¿Es que cada parque tiene su exhibicionista o era casualidad? No lo sabré nunca. Aunque lo peor fue aquel coche patrulla que se detuvo delante de mí, en aquel parque (ese por el que aún paso todos los días), y me preguntó qué estaba haciendo aquel hombre que había estado merodeando. No se conformaban con "tocarse", querían la dichosa expresión. Aquello me enseñó a deconfiar de la figura de la ley.
También me han seguido varios tíos por la calle. Uno vestido de cazador. El típico psicópata de película que aún vive con su madre y es virgen, calvo, gordo y desgraciado, al que la vida no ha tratado bien. En algún momento, mientras deambulaba por calles que no me llevaban a casa para perderle sin darle información sobre dónde vivía, pensé que iba a sacar un rifle y a dispararme para acto seguido suicidarse o acercarse y dejar un naipe sobre mi cadáver.
También, estando en la biblioteca, un chico se puso a hacerme fotos con el movil. Es que ni cogió una revista para disimular. Ahí, sin más. Y una vez me sacarón fotos desde un coche. Y no soy Claudia Schiffer, osea que por belleza no era.
Ah, y una vez dijeron delante de mi hermana, pensando que era yo, "esa es la chica que le gusta a fulanito", siendo fulanito también bastante siniestro y no habiendo mostrado nunca síntomas de ello en mi presencia. Es más, haciendo años que fulanito y una servidora no estaban en el mismo recinto.
Después está el caso de una compañera de la universidad, la cual, estando yo con mis amigas, solo me hablaba a mí. Única y exclusivamente. Sus ojos sólo me miraban a mí. Ignoraba por completo a las demás. Ignoraba todo lo que decían. Su completa existencia, la ignoraba. Y tenía pensado de entre sus amigos con cuál de ellos hacía mejor pareja y los motivos detallados. En realidad no parecía importarle con quién, siempre y cuando fuera con alguno de ellos. Y lo fuera YA. Me recordó a cuando en mi pueblo había una perra a punto de tener cachorros y ya estaban adjudicados a los vecinos. Como si me tuviera ya apalabrada. Una vez hasta se enfadó sin hablarme durante un par de semanas por hablar con mis amigas en su presencia y no prestarle toda la atención que parecía pensar merecer. Muy raro todo.
Y por último está la extraña obsesión de un tío con mi pelo. Hasta el punto de girarse para ver mi coleta moverse al andar. ¿Cómo puede gustarle a un hombre tanto una cabellera? ¿Será un fetiche? Solo sé que no pienso dejar que obtenga un solo pelo de ella. A saber para qué lo quiere. Me lo imagino desde colocándoselo a un muñeco de trapo hasta cosas desagradables en las que no quiero entrar pasando por llevar un mechoncito en el bolsillo allá donde vaya, atribuyéndole cualidades de amuleto.
En este sentido, Haku me recuerda que otro tío, el típico salido cargado de chistes y bromas sexuales, acarició mi pelo en plan lira mientras decía "qué bonito!". Y hoy, estando en la pelu con Haku, he recordado que en un viaje interurbano en autobús mi compañera de asiento, peluquera, quería que fuera modelo de fotos de peinados.
En este sentido, Haku me recuerda que otro tío, el típico salido cargado de chistes y bromas sexuales, acarició mi pelo en plan lira mientras decía "qué bonito!". Y hoy, estando en la pelu con Haku, he recordado que en un viaje interurbano en autobús mi compañera de asiento, peluquera, quería que fuera modelo de fotos de peinados.
Supongo que cierta dosis de locura en la vida es divertido, de hecho si no me pasaran tantas cosas raras mi vida sería un muermo, pero todo tiene un límite, y creo que lo he rebasado.¿Por qué esta elevada concentración de pirados a mi alrededor?
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