Soy una compañera de viaje cansina. Cada dos por tres me detengo
a fotografiar algo, algo que los demás no suelen apreciar. Sí, a
veces fotografío incluso hojas, pero cada momento que fotografío tiene algo
de especial. Simplemente veo algo y siento la necesidad de capturar ese
instante para siempre. De hacerlo eterno. Eso me pasó con este gato, que observaba a los visitantes de unos
puestos de libros antiguos en Madrid.
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