No suelo enfadarme con facilidad, tengo mucha paciencia (demasiada para ser exactos) con la gente y las situaciones. No obstante, de ciento en viento aparece una persona de entre un millón que consigue sacarme de mis casillas de modo asombroso. No sé qué será, si química incompatible o una personalidad insoportable para mi subconsciente, el caso es que me irritan como no han llegado a irritarme ni una clase entera de parvulitos de excursión en un museo (con sus minimochilas rozando obras de arte a cada paso y sus minimanitas tocándolo todo).
El caso es que hasta ahora la gente que me irritaba me irritaba sin más, es decir, no generaba en mi otro sentimiento más allá de la molestia, o si lo generaba era una cadena de sentimientos negativos aún peores que la molestia acompañada de deseos de matar, pero ahora una de esas personas que sacan el genio que hay al fondo de mi gruesa capa de felicidad en todo momento y situación y para todos también me cae bien, y eso me irrita aún más.
¿Cómo puede alguien irritarme tanto y caerme tan bien por igual?
¿Es su don particular, enojar a personas que nunca se enfadan?
¿Acabaremos siendo amigos o o matándonos?
Yo sospecho que tu dique ha hecho aguas. Soportaste demasiado y la presa fue resquebrajándose hasta que cayó, cayó. No te han dado tiempo a reconstruir la presa ni a rebajar las aguas.
ResponderEliminarPobre, pobre, pobre.
Je, pobre del estúpido que te irrite. Acabarás volviéndote tan cruel como yo, je, je, je.