Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

viernes, 29 de marzo de 2013

La mecánica del corazón

     

          Dicen que es mejor amado y haber perdido que nunca haber amado. Yo siempre había sido escéptica en ese sentido, siempre había sufrido mucho las pérdidas (por mi casa han pasado muchos bichillos a lo largo de toda mi infancia, y no ha habido uno solo cuya ausencia no dejara un vacío en mi corazón... De algún modo nunca me ha costado abrirme a ellos, supongo que por su bondad innata; siempre he sabido que ellos nunca me harían daño) y creía que el mejor modo de ahorrarme ese dolor habría sido no habiendo sentido nunca ese amor por ellos. Tuve que perder a esa persona que más quería, que más necesitaba, para darme cuenta, tras años de cerrarme a querer a nadie más con tanta intensidad como le quería a él, de que, efectivamente, el dolor de una pérdida nunca será más fuerte que el amor por haberla tenido a tu lado. (No hay día en que no te recuerde y si no escribo sobre tí es porque aún me duele demasiado; espero algún día poder expresar con palabras, y no sólo con mis acciones diarias, todo cuanto me enseñaste, papá...)


          No recuerdo mucho cariño en mi infancia. Puede que solo mi padre me demostrara su amor abiertamente, y pasaba demasiado tiempo trabajando como para que fuera un cariño diario al cual pudiera aferrarme. Mi madre apenas me ha abrazado a lo largo de mi vida (unos pocos abrazos, raros, breves y forzados, y tras habérselos pedido... No creo que ningún hijo se merezca tener que pedir abrazos a su madre) y me ha hecho daño tantísimas veces que ya nada cuenta. Mi hermana se marchó a estudiar hace muchos años, cuando no estábamos nada unidas, y no ha regresado de forma permanente (visitas breves, muchas por cortesía o por ser "lo que hay que hacer"), y, aunque la siento cercana, la distancia ha impedido ese contacto directo que  necesitaba (aun sin ser consciente de necesitar). No he tenido amigas de las que te abrazan o te acarician el pelo, y yo tampoco he sido de esas, así que no las culpo de ninguna manera. Una amiga me dijo, y es algo que no olvidaré, que no me saludaba con dos besos porque no parecía querer recibirlos. Ojalá alguien hubiera notado que no era así, que era algo más complicado que eso. Supongo que no sé cómo reaccionar a las muestras de afecto y cuando se da el caso a ojos de los demás parece un acto no deseado. Creo que apenas he recibido cariño en mi vida y por ese motivo no he sido capaz de aprender a demostrarlo.


          Antes de conocerte no había querido a nadie del modo en que te quiero. De ese modo en el cual eres mi primer pensamiento al despertar y el último al acostarme, y eres quien ocupa mi mente cada minuto, cada segundo, más allá de mis preocupaciones y responsabilidades cotidianas. Todo cuando ansío es abrazarte y que me abraces, y me beses y me mimes, y me cuentes lo que piensas, y lo que sientes, y conocer todo sobre ti, y contarte todas mis historias, y pasar cada momento a tu lado. Me moría porque dejaras de una vez de despedirte de mí con sólo un beso en la frente, porque fueras claro de una vez, y ahora que lo haces desearía poder volver atrás, a ese punto en que tu ausencia no podía herirme del todo, a ese punto en que aún podía echarme atrás sin salir demasiado herida, a un punto en que no me hubiera involucrado en exceso.


       
          Quiero estar contigo, y a la vez me da miedo . Me abruma lo que dices sentir por mí, y lo que noto que sientes, y me asusta lo que yo siento, y el hecho de que pueda (y vaya a) sentir más. Te quiero, y no llego a entender por qué quiero que estés a mi lado y a la vez, en ocasiones, quiero que te alejes. Por una parte imagino que no es la primera vez que tú te sientes así con alguien, y me da miedo notarme torpe, y que me notes torpe, y que me compares y te des cuenta de que yo no soy mejor que nadie anterior en tu vida, ni que nadie que aún puedas encontrar. Y puede que todo sea fruto de los complejos que durante tantos años he tenido y que supongo aún arrastro, mas no estoy segura. Cuando estoy contigo no puedo sentirme mejor, y ese es el problema; es en ese momento, cuando parece que nada podría ir mal, cuando todas esas inseguridades fruto de malas experiencias con la gente salen a la luz, y me hacen sentir pequeña y tonta, y fea, y torpe, como antaño, y me dicen, como me decía mi madre, que nunca nadie querría estar a mi lado. Y aunque yo ya no sea esa personita débil que un día fui, aquella niña que fingía pasar de las burlas, aquella niña que tan solo quería encajar, encontrar su sitio, en ocasiones aún me siento así.
Nunca he considerado la posibilidad de que alguien quisiera estar conmigo, no veo nada en mí como para que alguien me prefiera antes que a cualquier otra persona. No veo nada especial en mi forma de ser, de pensar... no veo nada que nadie no tenga, y sin embargo veo un millón de cosas buenas e interesantes de las que yo carezco en otras personas. Y por eso no entiendo por qué pareces preferirme a mí. No es que dude de tí, de quien dudo en realidad es de mí misma. Te creo cuando dices que me quieres, pero no lo entiendo. Y tengo miedo de que esta forma de pensar me haga alejarte de mí. No sería la primera vez que alejo a alguien de mi lado por este motivo... sé cómo me comporto con aquellas personas que parecen sentir algo por mí, y no quiero tratarte a tí de ese modo. Porque hasta que te conocí no había necesitado que nadie permaneciera a mi lado de esa manera, porque hasta ahora no había decidido abrirme a alguien de este modo.


          Me gustaría contarte cómo me siento, para que, en el momento en que empiece a hacer tonterías, tonterías como contestarte mal, como tratarte diferente, como alejarme de tí, comprendas que, en realidad, lo último que quiero es que te alejes, que todo cuanto necesito es llegar a comprender por qué alguien como tú puede querer estar a mi lado, en lugar de al lado de cualquier otra persona. Cuando llegue a comprenderlo espero poder disfrutar realmente cada momento a tu lado, sin estar pensando en cómo puedes mirarme de esa manera tan tierna siendo tan fea, o en cómo puedes decir que soy maravillosa si apenas tengo cosas interesantes que contar, o en cómo puedes reírte conmigo si no soy divertida...

          Hasta entonces espero no conseguir lo que acabaré intentando, que es volver a estar sola, sin nadie cuya ausencia pueda herirme, en ese lugar en que no tienes nada ni a nadie que pueda hacerte daño. En ese rincón donde nada te causa dolor (ni alegría). Espero no conseguirlo, porque no quiero volver a estar sin tí.



No hay comentarios:

Publicar un comentario