Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

domingo, 31 de marzo de 2013

¿Qué es lo que te mueve?

          A veces tengo momentos reveladores en plena calle (para ser más exactos: en pleno cualquier sitio). A veces veo cosas que no son tales en carteles (si el hecho de confundir la imagen de un nadador con una tostada con philadelphia no es preocupante entonces no tengo ningún problema) y, a veces, los carteles me hablan (supongo que le hablan a todo el mundo, para eso están, pero a mí me hablan de un modo más profundo, más allá de comunicarme eventos cercanos o informarme sobre bienes y servicios determinados y dónde y por cuánto puedo adquirirlos). Me hacen pensar, podría decirse.

           ¿Qué es lo que te mueve? Me planteó el último. 

          Siempre intenté encontrar un sentido a mi vida, una razón por la cual mirar hacia delante, una razón por la cual mirar hacia detrás tuviera algún sentido. Creía que debía de haber algo que me impulsara, algo grande y digno de merecer pelear y seguir hacia delante. Un gran sueño por cumplir. Solía pensar que la vida tenía un propósito elevado y oculto para mí. Un propósito que, algún día, me sería revelado, y mi misión aquí era descubrirlo, y descubrirlo cuanto antes, para poder luchar desde ya por alcanzarlo. Pensaba que, sin encontrar la razón de mi existencia nada tenía sentido, que vivir día a día desconociéndola sólo era el preludio de mi vida, el prólogo de mi historia aún por escribir.

          No me daba cuenta de que la vida carece de prólogo, de que la historia empieza desde antes, mucho antes, de que empieces a plantearte su sentido. La vida no tiene ningún sentido. No, al menos, uno en concreto. Así es como lo veo yo. Y es ahora cuando lo entiendo. El sentido de mi vida es no tener ningún sentido en especial. No buscar UN sentido, sino darle sentido a cada día que pasa, a cada una de esas pequeñas cosas que hacen de cada día un día único y extraordinario.

          ¿Qué es lo que me mueve? llevo días preguntándome.

          Esa pregunta fue la razón de mi año anterior, de mi año sabático, en el cual inauguré este blog con el fin de aclararme las ideas y poner un poco de orden en esta desordenada cabeza sin arreglo. 

          Durante toda mi vida me he estado preguntando qué es eso que mueve mi mundo. Eso cuya ausencia detendría el mecanismo que lo hace girar. He ido perdiendo todo cuanto pensaba que me mantenía en movimiento (mi padre, mi hogar, mis sueños desde la infancia), y, sin embargo, mi mundo ha seguido girando, de modo tal que sólo me queda pensar que no es nada en concreto lo que mueve, lo que siempre me ha movido, sino todo cuanto me rodea... Cada sueño que me despierta con una sonrisa en los labios, cada paseo con mi infatigable compañera peluda, cada rato de risas con mi mejor amiga, cada latido a destiempo con esa persona especial, cada canción que me emociona, cada rayo de sol que me calienta la cara, cada brisa en ese lugar al que subo a pensar, cada recuerdo que jamás olvidaré, cada fotografía que me transporta, cada historia que contar, o inventar, cada día, cada minuto... Todo cuenta.  Todo pasa a formar parte de nuestra historia.

          Son esas pequeñas cosas las que dan sentido a mi vida, y si hay algún plan preparado para mí será bienvenido, pero no estaré esperándolo. No perderé mi tiempo intentando averiguar si existe, o cuándo aparecerá o cuál será. Tomaré la vida como venga, sin esperar nada en concreto de ella.




No hay comentarios:

Publicar un comentario