No soñaba con zapatos de cristal, príncipes azules, caballos blancos y vestidos pomposos. Yo siempre quise ser una aventurera. Recorrer bosques tenebrosos, cruzar puentes inestables, reptar por los conductos de ventilación, encontrar pistas, correr, saltar, caerme, levantarme.
Recuerdo pasarme la infancia simulando estar en parque jurásico (no sé por qué motivo tenía una fijación con esa película). Saltar de un sofá a otro, rodar por el suelo, meterme por debajo de la mesa, contener la respiración mientras se inundaba el conducto, caer redonda tras un disparo, huir de los velocirraptores, sobrevivir a una avalancha, espiar a los malos para robarles información valiosa...
De este entusiasmo mío por la aventura que mi película favorita desde pequeña haya sido Mulan.
Y dentro de esta fabulosa película hay 3 escenas que nunca olvidaré.
La primera es la escena en la que Mulan decide acudir a la guerra en lugar de su padre, para salvarle y para demostrar a los demás, y a sí misma, que es capaz de hacer cosas grandes.
La segunda es aquella en que Mulan se entrena con los demás soldados, y, aunque todo parece salirle mal, finalmente no se rinde.
Y la tercera es la escena en que, tras salvar al emperador, todo el pueblo se arrodilla ante ella.
Disney ya no hace películas como las de mi época.
Tienes toda la razón. Ya no hacen películas como las de antes.
ResponderEliminarY he de admitir que yo tampoco vivía imaginándome que era Rapunzel o Cenicienta. Era espía, ladrona, asesina de zombis. A ti te marcaron los dinosaurios. A mi los zombis (Y los tiburones, recuerdo ponerme sobre la cama y pensar que estaba en una balsa de madera rodeada de tiburones y pirañas, je).
Esas escenas son las mejores. Aunque debemos admitir (Aunque aparece en el vídeo del medio)que la escena donde Mushu le pone la manzana en la flecha y la cara que pone Mulan cuando la pillan es buenísima.
Ay, qué tiempos aquellos.