Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

viernes, 5 de abril de 2013

Esos pequeños placeres a los que renunciamos

          En esta sociedad acelerada nos encontramos siendo perpetuos esclavos del tiempo... ocho horas para dormir, ocho para trabajar, no sé cuántas para funciones corporales básicas y ¿cuántas para nosotros?  He comprobado en mis propias carnes que a lo que renunciamos cuando la sociedad nos exige demasiado es a esos pequeños placeres que nos hacen sentir vivos. Antes pensaba que no tenía tiempo para quedar, para leer, para escuchar música, para cocinar, para darme un buen baño con espuma y velas... Renuncié a todo ello durante meses, sólo por hacer lo que se suponía debía hacer (sacar adelante la carrera y la casa ahora que estoy recién independizada). Reconozco que lo hice más por mí misma que por los demás (me importa bien poco la sociedad y los "qué dirán"), por cabezonería, por demostrarme a mí misma que podía con todo cuanto me propusiera. Y al final, he decidido que todo cuanto me propongo es:
1. Ser feliz.

          Fin de la lista. ¿Para qué más? ¿Qué más da si apruebo en mayo, junio, el año que viene o al siguiente? ¿Qué más da si los cables de mis circuitos no quedan rectos? ¿Qué más da si las tabulaciones del trabajo no son las mismas? ¿Qué más da si mi casa está desordenada? ¿Qué más da si alguien piensa que no sé valerme por mí misma? ¿Qué más da todo salvo ser feliz?

          Hoy he salido a patinar, placer que llevaba meses sin experimentar. Y ¿sabéis qué? No pienso volver a esa vida en la que me acostaba a las tres por estudiar, en la que apenas daba paseos largos con mi pequeña peluda, en la que apenas veía a mi "ah, por cierto, única amiga", en la que dormía cinco horas, en la que corría hacia el autobús. La vida está llena de autobuses, y si pierdo uno por no correr, seguro que pronto pasa otro (metafórica y no metafóricamente hablando).

         He aprendido una gran lección que me servirá para mirar la vida de una forma relajada y sencilla, que espero me permita ser feliz por mucho tiempo.

1 comentario:

  1. [Comienzo de voz apagada y fría]Sigues durmiendo a las tres por estudiar o por blogear, pero sigues durmiendo poco. En serio, querida amiga, [Fin de voz apagada y fría]¡Cuídate!

    Y sí, sé feliz. ¡Todo lo que puedas abarcar y más!

    ResponderEliminar