Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

sábado, 6 de abril de 2013

Qué decirte

        No tengo ni idea de si aparecerás esta noche. Ni idea de lo que te diré, de lo que me dirás, de cómo nos saludaremos, de si nos miraremos. No sé qué es lo que sucede así que no puedo prever tu comportamiento, ni el mío. Hace una semana me llevabas de la mano. Hoy, te siento como un extraño. 

           Espero que aparezcas. Quiero que lo hagas. No obstante, llevas toda la semana ignorándome sin piedad, así que supongo que un día más no sería tan extraño, aunque me dolería más que estos cinco días juntos. No te pido que aparezcas después del trabajo, aunque bien que caminaste más lejos esa noche por comerte aquel puto McFlurry de los cojones (nunca antes un postre generó sensaciones negativas en mí). Tampoco sabía si aparecerías aquel día en el ayuntamiento, aquella vez en la que tampoco me hablabas, y te dije que pasaría por allí, donde solíamos quedar para ir juntos a clase. Creo que me sorprendió un poco verte y bajé mis defensas. Por eso aquella vez no te pedí explicaciones, ni aquella mañana en que prácticamente te dije que íbamos a quedar para salir, que no era una opción, y estuvimos desayunando en el burger a la una de la tarde, y jugando al billar, y conseguí hacerte sonreír y olvidar, al menos por un rato, lo que demonios fuera que te sucedía.

         Pero esta vez no pasará. Esta noche no busco desesperadamente hacerte sonreír. Esta vez quiero que me expliques lo que está pasando por tu cabeza. Esta vez no quiero verte para distraerte de tus problemas, sean cuales sean y si es que alguna vez los ha habido. No soy tu jodido bufón. Esta noche vas a contarme por qué no me hablas, por qué no llamaste a mi puerta aquella noche.  Esta noche, si vienes, me explicarás todo de una maldita vez. 


Una hora después edito... Joder, estoy nerviosa y este día gris de mierda no me ayuda a sentirme bien. ¿Por qué estoy tan nerviosa si es él quien tiene que dar explicaciones? ¿Tengo miedo de lo que me diga? ¿Tengo miedo de que me diga que no le gusto, que no quiere estar conmigo? ¿Tengo miedo de que siga sin decirme nada? ¿Tengo miedo de tener que olvidarme de él si a él ya no le importo? ¿De qué narices tengo miedo?

Otra hora después, reedito... Mierda, entiendo que puedas desconfiar de la gente, por lo poco que sé de tu pasado, que lo sé por tu blog. Pero coño, ¿Por qué desconfías de quienes dicen que te quieren? Entiendo que a veces puedas pensar, por falta de autoestima, que no eres digno de ser querido por nadie (de ahí tu "no sirvo más que para hacer daño a quienes me rodean", "quizás deberías olvidarte de mí"). Joder, a mí también me cuesta fiarme de los demás, también me han engañado, pero coño, a veces hay que lanzarse, atreverse, asumir que puedan hacerte daño, ser consciente de que es probable que te hieran e igualmente intentarlo.

36 minutos después rerrerreedito...

No hay comentarios:

Publicar un comentario