Qué cómodo es decir lo que tienes que decir y no quedarte a oír la respuesta. ¿Te da miedo escucharla? ¿Crees que no hacerlo cambia algo? Cerrar los ojos a la realidad no la vuelve distinta. Vive en tu mentira el tiempo que quieras, yo estaré en la realidad para cuando decidas afrontarla. Entonces te diré lo que tengo que decirte y haré lo que tengo que hacer. Me joden estos puntos suspensivos que has escrito por tu cuenta, pues toda frase se merece un punto (y aparte o final, eso está por ver, aunque me he levantado con las ideas bastante claras).
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