Después de un mensaje con tintes claros de ultimátum nos veremos esta noche. Yo quería haber quedado a las cuatro y media, cuanto antes mejor, pero se ve que el señorito tiene miedo o quiere pensar qué decir o qué sé yo. Ahora mi dilema es claro: pienso qué decir (detalles y tal) o me dejo llevar por lo que me salga en el momento. La idea general está ahí, y está clara, y siempre he sido más de actuar de acuerdo a mis emociones (lo que se suele llamar una persona poco reflexiva...), así que supongo que no temiendo perder de vista el objetivo de nuestro encuentro (me lo repetiré cual mantra antes de llegar para no olvidarlo) puedo permitirme no pensar demasiado en lo que diré.
Objetivos:
- Pedir explicaciones por su comportamiento y preguntar por esa jodida "lucha" que según él está librando y de la cual dice mantenerme al margen.
- X (El importante y definitivo. El que he conocido esta mañana al despertar. Lo revelaré esta noche).
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