Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

viernes, 5 de abril de 2013

Que te den por el McFlurry

          Joder, ¿En serio fuiste capaz de venirte hasta la otra punta de la ciudad a medianoche, pasar por delante de mi casa, comerte un puto McFlurry, volver a pasar por delante de mi casa e irte a dormir? Y encima contándome tus planes preguntándome a qué hora cerraban el puto McDonalds... Joder, ¡ni que fuera tus putas páginas amarillas! O ¿qué cojones pretendías diciéndomelo?

2 comentarios:

  1. La verdad, no entiendo a los hombres. Son de lo peor. En fin... la verdad, es que me da la sensación de que se comporta más como una mujercita que como un hombre. Un hombre no debería comportarse así. ¡Jamás!

    Ah, por cierto, en la otra entrada, fui a comentar de otra manera, pero no me dejó anoche. Así que ahí a quedado con ese comentario actual. Y es que no recuerdo las palabras exactas que usé. ¡Y me arrepiento de ello! Porque era bueno. Agh, maldito cerebro que no es capaz de retener datos.

    ¿Ha vuelto al McDonald?

    De ser así, no sólo por el McFlurry, sino que habría que meterlo en la máquina de los helados como a Apu.

    ResponderEliminar
  2. Algún día me arrepentiré de manchar mi precioso blog con comentarios de este tipo peeeero allá va... Más que meterlo en la máquina de helados habría que meterle todos los posibles aderezos del McFlurry que tanto le gusta y le motiva por el culo en fila india; pero antes de ser troceados, of course, tal como vienen de fábrica. Y los kit kats a lo ancho, nada de facilitar las cosas. Y por último agitarlo todo con la máquina McFlurrera. Y si le gusta, que venga cada noche hasta aquí y se lo repetimos con gusto. McDonalds, Pa ram pam pam paaaaaaam

    ResponderEliminar