Un lugar sin tema definido donde tienen lugar todo tipo de pensamientos, delirios y sentimientos. Un lugar sin trascendencia en el que nada parece venir a cuento y todo tiene cabida. Un lugar donde dejar volar la imaginación. Un lugar donde la gravedad es limitada.

jueves, 25 de abril de 2013

Qué difícil ha sido irme de tu lado

          Qué difícil ha sido dejar a la razón callar al corazón. Qué difícil pero qué necesario. No íbamos a ninguna parte de esta manera. Él estaba mal, por lo que fuera (creo que no he llegado a saber los motivos... Puede que ni siquiera él los sepa), y yo estaba mal por su actitud. ¿Qué sentido tiene estar así? ¿Qué sentido tiene permanecer al lado de alguien que te hace daño? ¿Me he precipitado? Creo que no. Prefería acabar cuanto antes, prefería poder empezar a recuperarme cuanto antes, y la situación me dolía demasiado. No podía esperar. No quería esperar. Era necesario alejarme de él. Era necesario decirle adiós... Pero entonces ¿Por qué duele tanto? Creo que era lo mejor, mas mi corazón se está quejando. Ojalá pudiera silenciarlo, ojalá pudiera hacerle entrar en razón. Ojalá todo fuera tan fácil como razonar. Pero el corazón tiene razones que la razón no entiende.

          Ya era tarde para promesas, y más para segundas promesas de promesas sin cumplir. Ya confié una vez en tu palabra y me fallaste Siguiendo juntos tan solo habríamos conseguido llegar a un punto de no retorno, un punto en el que probablemente habría acabado odiándote por todo el dolor que me habrías causado, y no quería alcanzar ese punto, no quería llegar a odiarte, prefería cortar la situación mientras aún pudiera mantener un buen recuerdo, porque pese a todo lo malo, me quedan muy buenos de esos... Me queda el recuerdo de tus abrazos, de tus besos, de tus palabras de ánimo, y, sobretodo, de esas frases que nos robábamos el uno al otro y que nos hacían sentir que el otro estaba en nuestra cabeza (dijimos que nunca saldríamos de ahí). Me queda el recuerdo de ver amanecer a tu lado, abrazados sobre la hierba. Me quedan imágenes sueltas de escenas vividas a tu lado, imágenes de tu sonrisa, de tu mirada en mi mirada, de cuando te miraba sin que te enteraras. Me queda la sensación de estar a tu lado, de despertar a tu lado, tan feliz, tan cómoda en tu regazo, la sensación de no querer salir de entre tus brazos, de ver volar las horas a tu lado, de sentir que podría pasarme la vida entera junto a ti. Me queda la complicidad que teníamos. Joder, ¿Por qué tengo que quererte tanto? Es tan difícil de esta manera... Podríamos haber estado genial juntos si hubieras puesto de tu parte.

       Me siento fatal, aunque sé que de no haberlo hecho ahora me estaría sintiendo mal por tu indiferencia, como todos estos días, y que eso se habría repetido con frecuencia. Como te he dicho, prefiero estar mal sin ti que mal contigo. Joder, ha sido muy triste ese silencio cuando ninguno de los dos tenía nada más que decir, cuando todo ha acabado, cuando tenía que irme pero no podía, pues sabía que una vez que lo hiciera nada volvería a ser lo mismo, que puede que nunca volviera a hablar contigo. Ha sido muy difícil decirte adiós cuando aún te quiero tanto. Ha sido muy difícil levantarme e irme de tu lado. No he podido abrazarte más, pues mi corazón me pedía que me quedara, y no quería dejarle ganar. Si te hubiera abrazado un segundo más puede que no me hubiera separado de ti. Ha sido muy difícil caminar alejándome de ti, con las lágrimas rodando por mis mejillas, deseando darme media vuelta y quedarme contigo, luchando por seguir hacia delante sin mirar hacia atrás, sin mirarte, para no volver contigo.


Qué difícil ha sido irme de tu lado

EDITO: Es irónico que lo que necesite justo ahora sea un abrazo tuyo ¿No?

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