Si no fuera por tí, por lo mala que ultimamente eres, por lo mala que te he enseñado a ser, me costaría sonreír. Gracias por permitirme no recordar mi pasado, esas grandes y pequeñas cosas que me impedían ser feliz. Desconozco si eres una bendición o una maldición, pero, a corto plazo y por ahora, me alegro de que seas tan puñeteramente olvidadiza.
Aunque a veces, debemos admitir que es una maldición. Al menos para las cosas graciosas y épicas.
ResponderEliminarEn fin, sí, la mala memoria viene genial para las cosas que es mejor no olvidar.
PD: Esa almohada, caerá. ¡Lo juro!
jjajajajaj lo sé! Aunque te cueste encontrar algo con lo que matar su intenso olor :D
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